Siegan a Feijóo el césped desde dentro

Palomo Feijóo
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Siempre he sostenido, incluso con elementos críticos en determinados casos puntuales, que Alberto Núñez-Feijóo no sólo llegará a la presidencia del Gobierno, sino que, además, lo hará bien, con moderación, sentido común y realismo.

¡Total, visto lo comprobado…!

La izquierda política y mediática no escatima ocasión para zaherir su liderazgo, cosa, por lo demás, que va de suyo. Lo que no entra en el común andamiaje de la lucha política es que se le intente yugular desde las instituciones que gobierna el Partido Popular, como está ocurriendo, y a mediano observador se le escapa. Es la vieja historia cainita en la derecha que conocemos desde tiempos inmemoriales. La ambición e irresponsabilidad es algo que no se puede ocultar, como ocurre, por cierto, con el dinero y la edad. Se puede camuflar, pero, al final, siempre aflora.

Verbigracia. Unos días después de la reciente tragedia de Adamuz, una web ultrasanchista titulaba de esta guisa: «La derecha mediática convierte a Ayuso en la portavoz del PP frente a Feijóo tras el accidente». El efecto del titular se multiplicó por 5.000 en televisiones, radios, tertulias, redes y demás artilugios tecnológicos. Y luego acusan al líder nacional de falta de tirón y de carisma.

Bien mirado, un tipo tan templado y frío lo tiene muy difícil cuando lo que está de moda es el exabrupto, las palabras gruesas y las propuestas estrambóticas. Es el tiempo que le ha tocado en suerte vivir. Resulta natural que no esté cómodo en ese barrizal y que, además, se le note.

Sabemos lo que pasó con el bueno de Pablo Casado. Feijóo no caerá fácilmente en los errores que un bienintencionado presidente cometió, sobre todo con personas que consideraba le debían todo. Además de ingenuo, estaba mal informado. Los llamados «entornos» existen; baste recordar aquellos que durante años rodearon a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, por un lado, y a la secretaria general del partido, Dolores de Cospedal, por otro. Ahora también hay «entornos», incluso más agresivos que antaño, y son conocidos por todos, pero sólo en una dirección.

Las ambiciones son legítimas en la vida y mucho más en la vida política. Pero resulta exigible un mínimo de lealtad y código ético. Sobre todo esto, pregunto a una persona de gran confianza de y con Feijóo si el presidente es cabal conocedor de algunas maniobras tendentes a limar su liderazgo y, si fuera menester, acudir en su auxilio para no dejar sede vacante llegado el caso.

– Sí, es consciente, responde.

Pues eso.

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