Feijóo, resistir es vencer
Dice su ex colega autonómico y amigo, Emiliano García-Page, que si Alberto Núñez Feijóo hubiera sabido lo que le esperaba en Madrid al hacerse cargo de la dirección nacional del Partido Popular, probablemente hubiera dicho «no» a la oferta generalizada que le hicieron sus conmilitones cuando Pablo Casado entró en crisis por mor y fue acuchillado a manos del tándem Ayuso&Rodríguez. Ayuso, que irónicamente, le debía el puesto a Casado, quien contra unos y otros impuso el nombre de Isabel para que en su día optara a la presidencia de la comunidad autónoma madrileña.
¡Así se escribe la historia!
Van a cumplirse ahora cuatro años de aquello y nadie podrá decir (lo único que tienen contra él es que se subió al barco de un narco hace 35 años) que no ha tenido que capear temporales y movimientos submarítimos de esos que tanto se dan en la verde y entrañable tierra galaica. Dicen que no tiene carisma (el carisma lo da el poder y resulta evidente que poder institucional tiene poco) y lo afirman los mismos que le dedican diariamente minutos y horas a combatirle. Si no tiene carisma, déjenle que se cueza en su propia salsa. Insisto, el carisma lo da el poder. Se pudo comprobar claramente con Aznar.
Sucede, eso sí, que la ruptura de todos los consensos mínimos y máximos establecidos en el Pacto Constitucional, han sido convenientemente volados por Sánchez; ello le produce desazón. Sucede también que dentro del PP hay damiselas que se preocupan y ocupan en evitar que despliegue las velas por si, llegado el caso, pudiera o pudiese ocupar su hueco.
Sucede, igualmente, que Feijóo es un hombre proactivo y propositivo. No le gusta moverse entre el detritus que siempre provoca la bronca permanente (a doña Isabel, le encanta). Es hombre más de pactos razonables, consensos productivos y de llevarse bien. Confundir ello con otras paqueiradas lleva directamente al averno.
Nuñez Feijóo está soportando a diario tarascadas que serían más propias de aguantar por un primer ministro en ejercicio. Y en esas y estas circunstancias, no hay nada mejor que recordar aquello que esculpió su paisano de Iria Flavia: «En España, resistir es vencer».
Pues eso.
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