Naturaleza

Suena insólito, pero la ciencia lo avala: descubren en EEUU un hongo que se alimenta del carbón tras los incendios

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De izquierda a derecha, Pyronema, Geopyxis y Peziza aportan un toque de color a los paisajes calcinados. Fotografías de la Dra. Monika Fischer.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Investigadores de la Universidad de California en Riverside han identificado en Estados Unidos cómo algunos hongos pueden alimentarse del carbón tras los incendios forestales y prosperar justo después del fuego.

El equipo analizó durante años su presencia en suelos calcinados y confirmó que estos organismos activan mecanismos genéticos que les permiten crecer con rapidez y transformar los restos quemados en nutrientes útiles para el terreno.

Descubren en Estados Unidos un hongo que se alimenta del carbón tras los incendios

Los científicos centraron su trabajo en los llamados hongos pirófilos, especies que aparecen tras los incendios y colonizan un entorno donde casi no queda vida. En sus experimentos comprobaron que estos organismos producen enzimas capaces de descomponer el carbón vegetal, un material rico en carbono y difícil de procesar para la mayoría de seres vivos.

El equipo que dirige la microbióloga Sydney Glassman estudió durante cinco años muestras recogidas en varias zonas afectadas por incendios en California. En el laboratorio cultivaron los hongos y observaron cómo reaccionaban al contacto con restos carbonizados. Así identificaron los genes que se activan en ese proceso.

Algunas especies recurren a la duplicación genética. Copian los genes responsables de degradar el carbón y aumentan la producción de enzimas, lo que acelera la digestión de esos residuos. Otras optan por la reproducción sexual, que mezcla su material genético y les permite adaptarse con rapidez a las nuevas condiciones del suelo.

Los investigadores también detectaron un caso poco habitual. El hongo Coniochaeta hoffmannii incorporó genes procedentes de bacterias mediante transferencia horizontal, un mecanismo raro entre organismos de distintos reinos. Ese intercambio le da ventaja para procesar compuestos complejos presentes en los restos del incendio.

Qué papel juegan estos hongos tras un incendio

Estos hongos no sólo sobreviven al fuego, también actúan en las primeras fases de recuperación del ecosistema. Aparecen cuando regresan la humedad y las lluvias, y aprovechan un suelo sin competencia para expandirse con rapidez.

Su actividad transforma el terreno. Al descomponer el carbón liberan nutrientes esenciales que facilitan el crecimiento de nuevas plantas. Además, sus filamentos unen las partículas del suelo, lo estabilizan y reducen la erosión en zonas muy afectadas.

También ayudan a que el agua vuelva a filtrarse en un terreno que, tras el incendio, suele volverse más compacto y repelente. Este proceso resulta clave para que otras especies puedan recolonizar la zona en los meses siguientes.

Los científicos estudian además su posible aplicación fuera del entorno forestal. El carbón comparte características químicas con contaminantes presentes en vertidos industriales o petrolíferos. Si estos hongos pueden degradar esos compuestos, podrían utilizarse en tareas de limpieza ambiental.

Así son los hongos que crecen sobre suelo quemado

El aspecto de estos hongos varía según la especie, pero muchos no se parecen a las setas tradicionales. La mayoría pertenece al grupo Ascomycota y desarrolla estructuras pequeñas, a menudo en forma de copa.

Pyronema domesticum es uno de los más visibles tras un incendio. Forma pequeñas estructuras redondeadas de color naranja o rosado que crecen agrupadas. Aunque cada una mide apenas unos milímetros, juntas crean una especie de alfombra sobre el suelo quemado.

Otros géneros, como Geopyxis, presentan copas marrones con bordes claros, más discretas pero igualmente características. Suelen aparecer entre cenizas y restos vegetales.

Neurospora, en cambio, tiene un aspecto distinto. Se extiende como una masa filamentosa similar al moho, con tonos anaranjados o amarillentos, que cubre madera y corteza carbonizada.

Estos hongos aparecen pocas semanas después del incendio y desaparecen con rapidez. Sin embargo, durante ese breve periodo cumplen una función clave en la recuperación del terreno.

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