Revolución a la vista en la agricultura: usan lana de oveja para recuperar con éxito tierras desérticas en meses
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Ya de por sí la agricultura es una de las actividades más complicadas, pero en zonas áridas es todavía más difícil. Por ello los expertos realizan experimentos con conejos y otros animales para recuperar el suelo. Sin embargo, la clave podría estar en la lana de las ovejas.
Al menos esto es lo que han probado con éxito en el campo de Australia, marcado por las sequías prolongadas, la pérdida de nutrientes y las temperaturas extremas. En pocos meses, el suelo es diferente.
Según han informado en Simple Discovery 24, la solución pasa por utilizar residuos de lana de oveja para regenerar los suelos degradados del sector agrícola en cuestión de meses.
La lana de las ovejas es la solución a la degradación del suelo agrícola en Australia
Según el reportaje de Simple Discovery 24, los científicos australianos comenzaron a utilizar lana de oveja no apta para la industria textil como cobertura del suelo.
La lana se extiende en capas de pocos centímetros sobre la superficie de los terrenos degradados, hasta crear una especie de mantillo natural. ¿Por qué hacen esto?
Se han dado cuenta de que la lana tiene una característica muy aprovechable: puede retener hasta el doble de su peso en agua. Al cubrir el suelo, actúa como una barrera que reduce la exposición directa al sol y al viento, dos de los principales responsables de la pérdida de humedad.
En las zonas tratadas con lana, la evaporación del agua se redujo hasta en un 35 %, lo que permitió mantener el suelo húmedo durante más tiempo. Esta mejora en la retención hídrica es fundamental para recuperar la actividad biológica del terreno.
Además, la lana ayuda a estabilizar la temperatura del suelo, lo que protege las raíces de los cambios bruscos propios de los climas extremos. Con más humedad y mejores condiciones térmicas, el terreno empieza a recuperar su capacidad productiva.
El problema de los suelos áridos en la actividad agrícola
En muchas regiones agrícolas, especialmente en Australia, la sobreexplotación de la tierra y las condiciones climáticas extremas han provocado una pérdida progresiva de fertilidad.
Y es que la falta de materia orgánica, la compactación del terreno y la desaparición de microorganismos han reducido drásticamente la capacidad productiva de los campos.
Si esto es poco, hay que sumarle otro factor: la evaporación del agua. En climas secos, el sol y el viento eliminan rápidamente la humedad del suelo, lo que dificulta el crecimiento de cultivos incluso cuando se dispone de sistemas de regadío.
Hasta ahora, se utilizaban técnicas complejas que requerían de muchos recursos y, por tanto, de una gran inversión económica. Una técnica basada en residuos orgánicos no sólo es más barata, sino que fomenta la economía circular.
La prueba de que usar lana de ovejas en agricultura está funcionando
Uno de los efectos más llamativos del uso de lana de oveja es el aumento de la actividad biológica. En sólo unos meses, los suelos tratados registraron un incremento de entre el 30 % y el 50 % en la presencia de microorganismos.
Estos organismos son esenciales para descomponer la materia orgánica, liberar nutrientes y mejorar la estructura del suelo. Su regreso indica que el terreno vuelve a estar vivo.
La mejora en las condiciones del suelo ya se ve en los cultivos. En las parcelas donde se aplicó la lana, los rendimientos aumentaron entre un 12% y un 18%.