Especie invasora

Nueva Zelanda no se anda con rodeos y prepara una limpieza nunca vista en 3 grandes islas completas para eliminar plagas de especies invasoras

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Recreación de especies invasoras en un bosque de Nueva Zelanda.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Durante miles de años, la fauna y la flora de un lugar evolucionan en equilibrio con su entorno. Pero cuando una especie llega desde fuera, ya sea por accidente o por decisión humana, y no tiene depredadores ni límites naturales, puede desplazar y devorar todo lo que encuentra a su paso, con consecuencias devastadoras para ecosistemas enteros.

En Nueva Zelanda se prepara ahora una limpieza nunca vista en tres grandes islas completas para eliminar de raíz sus plagas de especies invasoras que llegaron hace años sin ningún control, y que hoy amenazan con hacer desaparecer para siempre a algunas de sus especies más singulares.

La mayor limpieza de especies invasoras en la historia de Nueva Zelanda

Nueva Zelanda ha puesto en marcha una operación de erradicación masiva de especies invasoras en tres de sus grandes islas con una inversión que supera los 202 millones de dólares. El ambicioso proyecto forma parte de su meta nacional Predator Free 2050. Esta intervención abarcará una superficie hasta 15 veces mayor que cualquier área previamente descontaminada en el país.

El plan de choque del Departamento de Conservación (DOC) y comunidades nativas maoríes se enfoca en tres territorios clave. Rakiura (Isla Stewart) es la tercera isla más grande del país y un hábitat crítico para el kiwi tokoeka.

Maukahuka (Isla Auckland) es un territorio subantártico despoblado y declarado Patrimonio de la Humanidad, con más de 500 especies autóctonas de plantas y animales, más de 100 de ellas exclusivas de ese lugar. Y el Archipiélago de Chatham es un ecosistema aislado a 800 kilómetros de la costa que alberga el 10% de las especies en peligro del país.

Qué especies invasoras serán exterminadas y por qué

El ecosistema original de Nueva Zelanda evolucionó sin mamíferos terrestres, por lo que sus aves nativas, muchas de ellas no voladoras, no tienen mecanismos de defensa frente a este tipo de depredadores.

La limpieza masiva tiene como objetivo exterminar ratas y ratones silvestres, devastadores de huevos y polluelos de aves nativas; gatos salvajes y armiños, depredadores letales de fauna endémica; cerdos salvajes, destructores de la vegetación nativa y el suelo boscoso; y zarigüeyas y erizos, competidores agresivos por los recursos alimenticios.

En Maukahuka, por ejemplo, los cerdos llegaron hace unos 200 años y desde entonces han transformado el ecosistema por completo: remueven enormes extensiones de suelo, destruyen vegetación y han reducido a ejemplares aislados las llamadas megahierbas subantárticas, unas plantas con flores que antes cubrían buena parte del paisaje. Junto a gatos y ratones, decenas de especies de aves que antiguamente utilizaban la isla han desaparecido de ella o sobreviven únicamente en pequeños islotes cercanos.

Qué gana Nueva Zelanda al eliminar las especies invasoras

El éxito de la operación permitirá reintroducir al kākāpō (el loro no volador más pesado del mundo) en sus hábitats ancestrales, proteger al petrel taiko de Chatham y regenerar los campos de megaflores subantárticas que han sido devastados por el ganado cimarrón y los roedores.

El kākāpō vivió históricamente en Rakiura, pero la presión de los depredadores obligó a trasladar a sus poblaciones supervivientes a pequeñas islas libres de mamíferos invasores. El problema es que esas reservas tienen espacio limitado, y conforme aumenta la población, encontrar nuevos territorios seguros se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para su recuperación. Rakiura podría cambiarlo todo, ofreciendo un hábitat enorme dentro de la antigua distribución natural de la especie.

El plan no termina con eliminar depredadores, la idea es reconstruir ecosistemas completos. Cuando vuelven grandes colonias de aves marinas, también regresan los nutrientes que transportan desde el océano hacia tierra firme, el suelo cambia, la vegetación responde y partes enteras del ecosistema pueden comenzar a reconstruirse.

Así usa Nueva Zelanda la tecnología para eliminar especies invasoras

Para lograr una erradicación tan masiva, Nueva Zelanda ha dejado atrás las trampas manuales tradicionales y ha convertido sus islas en un campo de pruebas para la tecnología de conservación de vanguardia.

Una de las herramientas clave son las trampas inteligentes con inteligencia artificial, dispositivos equipados con cámaras térmicas y procesadores con IA integrados que solo se activan si identifican a un depredador invasor, como una rata o un armiño, y permanecen abiertas si entra un ave nativa como un kiwi o un kea.

Compañías neozelandesas han desarrollado además trampas mecánicas y de gas CO₂ que se limpian, se vuelven a cebar de forma automática y pueden activarse hasta 100 veces consecutivas sin intervención humana.

A esto se suma la bioacústica y los mapas satelitales: micrófonos con IA rastrean a los últimos supervivientes ocultos mediante grabadoras nocturnas y algoritmos entrenados para diferenciar los chillidos de zarigüeyas o armiños del ruido del viento, la lluvia o las aves nativas, mientras que el DOC utiliza imágenes satelitales de alta resolución combinadas con machine learning para mapear la vegetación y rastrear plagas en zonas inaccesibles.

La conectividad en tiempo real y los drones también juegan un papel central, las trampas remotas están conectadas a redes de radio de largo alcance que envían alertas al instante cuando capturan una plaga, y los drones térmicos sobrevuelan de noche para localizar madrigueras de gatos salvajes o cerdos cimarrones en la densa selva.

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