Agricultura

Los agricultores advierten: el 83% de las frutas cítricas importadas y comercializadas en Valencia contienen residuos de pesticidas prohibidos en la UE

Residuos prohibidos en la UE
Naranjas en una caja. Foto: Pexels.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Uno de los grandes motivos de queja del campo valenciano en la actualidad son los residuos prohibidos en los alimentos importados. Los productores llevan años denunciando que se encuentran en desventaja con países que sí pueden emplear fitosanitarios vetados en Europa. Ahora bien, una organización agraria ha decidido comprobarlo por su cuenta.

Y desde luego, el momento elegido no es casual. La campaña citrícola española está a punto de arrancar y cambiarán además las condiciones de entrada de la fruta de uno de los mayores exportadores del mundo. Los resultados ya están en manos de las autoridades sanitarias y de consumo, y la organización pide medidas antes de que llegue el grueso de la temporada.

El 83% de los cítricos importados que se venden en Valencia contiene residuos prohibidos en la UE

El análisis que aquí nos compete lo ha realizado La Unió Llauradora, una de las principales organizaciones agrarias de la Comunidad Valenciana. El pasado 9 de septiembre de 2026 compró doce muestras de cítricos en grandes establecimientos de renombre.

De ellas, diez (el 83,3%) contenían residuos de materias activas no aprobadas en la UE o no autorizadas como fitosanitarios.

Justamente, el origen de la fruta ayuda a entender el resultado. Nueve de las doce muestras procedían de Sudáfrica, dos no tenían el país identificado en la etiqueta y solo una aparecía como española. La propia organización pone en duda esta última: por la variedad y las características de la pieza, considera poco probable que se haya cultivado en España.

Y hay otro dato que llama la atención. Las muestras analizadas presentaban entre cuatro y nueve materias activas distintas a la vez, es decir, varios restos de productos químicos en una misma fruta.

En este sentido, la Unió ha remitido el informe a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), a la Consejería de Agricultura y a los organismos de consumo y sanidad.

Espirotetramat, metoxifenocida y ortofenilfenol: las sustancias detectadas

El estudio identifica tres materias activas que los agricultores europeos ya no pueden aplicar en sus cultivos. Todas aparecen con frecuencia en la muestra analizada, y una de ellas en tres de cada cuatro piezas de fruta.

A continuación, se explica una por una las sustancias halladas, junto al porcentaje de muestras en las que se detectaron y la fecha en que dejaron de estar permitidas en la Unión Europea:

  • Espirotetramat (comercializado como Movento): insecticida sistémico presente en nueve muestras, el 75%. No está aprobado en la UE desde el 1 de mayo de 2024.
  • Metoxifenocida: insecticida hallado en siete muestras, el 58%. Perdió la aprobación el 1 de abril de 2026.
  • 2-fenilfenol u ortofenilfenol: fungicida de poscosecha detectado en tres muestras, el 25%. No está autorizado desde el 1 de enero de 2020.

A modo de aclaración, el caso del espirotetramat es el más cercano para los productores españoles.

Aunque su aprobación caducó en 2024, Bruselas concedió un periodo de gracia: la venta de productos con esta sustancia se permitió hasta el 31 de octubre de 2024, y su uso y almacenamiento, hasta el 30 de octubre de 2025. Desde entonces, ningún citricultor europeo puede emplearlo en sus campos.

El ortofenilfenol, por su parte, se aplica después de la recolección para evitar hongos y podredumbres durante el transporte y el almacenaje. Esa fase resulta decisiva para una fruta que recorre largas distancias antes de llegar al lineal: Sudáfrica está a más de 8.000 kilómetros de Valencia, y sus naranjas cruzan el océano en barco durante varias semanas.

¿Y por qué estos residuos prohibidos pueden venderse legalmente?

La clave está en un matiz legal. La Unió reconoce que ninguno de los residuos detectados supera los límites máximos de residuos (LMR) que fija la normativa europea.

El LMR marca la cantidad máxima de una sustancia que puede contener un alimento, mientras que la aprobación decide si los agricultores europeos pueden usarla. Son dos procesos distintos, con reglas diferentes.

Por eso, una fruta tratada con un producto vetado en Europa puede venderse sin problemas si sus restos no superan el umbral permitido. Para la organización, esa diferencia genera una desventaja evidente.

«Lo que nuestros agricultores ya no pueden utilizar no puede convertirse en una ventaja competitiva para los productos importados», resume Carles Peris, secretario general de La Unió.

En este sentido, la solución que plantea pasa por el llamado cero técnico, es decir, fijar el límite en la cantidad mínima que los laboratorios son capaces de detectar. «Si Europa prohíbe o deja de autorizar una sustancia a sus agricultores, debe abordar también las condiciones en las que admite residuos de esa misma sustancia en los productos importados», sostiene Peris.

La Comisión Europea ya se comprometió en febrero de 2025, dentro de su Visión para la Agricultura y la Alimentación, a que los plaguicidas más peligrosos prohibidos en la UE no regresen a través de las importaciones. La Unió pide acelerar esa reforma del reglamento, reforzar los controles en frontera y aplicar una reciprocidad real en las normas de producción.

Sudáfrica, el gran competidor de los cítricos valencianos

El estudio llega en plena pugna comercial. Según los datos de 2025, Sudáfrica exportó 3,23 millones de toneladas de cítricos, frente a los 2,98 millones de España, y se ha convertido en el primer vendedor mundial de agrios.

Mientras tanto, sus envíos han crecido un 6% anual de media durante el último lustro, mientras que los españoles han retrocedido a un ritmo del 5%.

La organización también señala a la gran distribución, a la que pide que exija a sus proveedores certificaciones equivalentes a los estándares europeos.

«Deben elegir a quién defienden, si al consumidor aplicando los estándares más estrictos europeos o por el contrario defienden a las grandes empresas y productos de fuera producidos con materias activas prohibidas aquí», advierte Peris.

Y para concluir, cabe señalar que la presión irá a más en las próximas semanas. El 16 de octubre de 2026 culmina el desarme arancelario de diez años pactado en 2016 entre la UE y varios países del África austral.

Desde esa fecha, las naranjas sudafricanas podrán entrar en el mercado europeo sin pagar aranceles, justo cuando la campaña valenciana empieza a llenar los almacenes.

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