Alimentos

Un informe de expertos europeos certifica la presencia de 27 pesticidas prohibidos por la UE en té, arroz y especias importados

Pesticidas
Alimentos con pesticidas. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Un grupo de organizaciones europeas, lideradas por la ONG Foodwatch, acaba de publicar los resultados de un análisis de laboratorio sobre los residuos de pesticidas prohibidos presentes en alimentos de importación vendidos en supermercados de cuatro países de la UE. El estudio se ha elaborado en colaboración con PAN Europe y el Instituto Veblen.

El informe llega en un momento de creciente presión sobre las instituciones europeas para que revisen los controles fitosanitarios aplicados a los productos de importación. La regulación de la UE ha sido señalada en múltiples ocasiones por una contradicción: permite que determinadas sustancias, vetadas para su uso dentro del bloque, sean fabricadas y exportadas a terceros.

Punto por punto, el informe europeo que certifica la presencia de 27 pesticidas prohibidos en arroz, té y especias

De las 64 muestras analizadas (arroz, diversas variedades de té y especias como pimentón, chile, comino y curry en polvo), 49 contenían residuos de pesticidas (el 76,6% del total). En 45 de ellas aparecían sustancias sin aprobación en la UE, y 14 superaban los límites máximos de residuos permitidos por la legislación europea.

En total, los laboratorios identificaron 54 sustancias diferentes, de las cuales 27 no están autorizadas en el bloque.

Foodwatch publicó los resultados completos en el informe «Banned pesticides on the menu». Los residuos no autorizados detectados con más frecuencia fueron el clorfenapir, la bifentrina y el espirotetramat, junto a tres neonicotinoides (clotianidina, tiametoxam e imidacloprid) y el fungicida isoprotiolano, usado de forma habitual en el cultivo de arroz.

Se trata de sustancias cuya aprobación fue retirada en Europa por sus efectos sobre la salud humana y sobre los ecosistemas agrícolas, en particular sobre las poblaciones de polinizadores.

En este mismo panorama, las especias resultaron ser los productos más afectados. Todas las muestras de pimentón, chile y comino presentaban residuos, y una muestra concreta de pimentón en polvo acumulaba 22 sustancias diferentes, seis de ellas sin aprobación en la UE.

Por su parte, el té verde mostró patrones de contaminación similares. Las muestras fueron recogidas en Alemania, Francia, Austria y los Países Bajos durante marzo de 2026.

Incomprensible: ¿Cómo es posible que los pesticidas prohibidos en la UE regresen en los alimentos importados?

Foodwatch señala que la situación no responde a un fallo puntual en los controles aduaneros, sino a una contradicción estructural en el propio marco legal. La UE prohíbe el uso de determinadas sustancias en su territorio, pero no impide que las empresas europeas las fabriquen ni que las exporten a países donde aún están autorizadas.

Esos países las aplican en sus cultivos de arroz, té o especias, y esos cultivos terminan siendo importados de vuelta al mercado comunitario.

El informe denomina este fenómeno «efecto bumerán». La dinámica convierte en papel mojado parte de las prohibiciones acumuladas durante décadas: los alimentos con pesticidas vetados no desaparecen del ciclo agrícola global, simplemente se desplazan a territorios donde pueden seguir usándose.

Foodwatch exige a la Comisión Europea que cierre esta laguna prohibiendo también la fabricación y exportación de las sustancias vetadas. De momento, los controles aduaneros siguen siendo la única barrera entre esas sustancias y el consumidor europeo, y los datos del informe ponen en cuestión su eficacia.

Los agricultores europeos exigen que los controles alcancen también a los países exportadores

Y desde luego, cabe aclarar que el problema documentado por Foodwatch no es nuevo para los productores del continente. Las organizaciones agrarias llevan años denunciando que los estándares fitosanitarios impuestos a la producción comunitaria no se exigen por igual a los productos que entran desde fuera.

Un agricultor español o francés que quiera usar un fungicida o insecticida concreto debe cumplir una normativa que en muchos casos lo prohíbe directamente. Un exportador de India, Vietnam o Brasil (por dar ejemplos) que aplique esa misma sustancia puede, sin embargo, vender el resultado de esa cosecha en los lineales de cualquier supermercado europeo.

Que no cunda el pánico entre los consumidores, porque las negociaciones de acuerdos comerciales entre la UE y terceros países han avivado este debate en los últimos años. Las organizaciones del sector argumentan que los tratados de libre comercio abren el mercado interior a productos cuyos estándares de producción no son equivalentes a los exigidos localmente.

Así, podríamos concluir que el análisis de Foodwatch les proporciona ahora evidencia analítica directa: los pesticidas prohibidos no son una simple preocupación que descansa en lo teórico. Son, evidentemente, residuos que los laboratorios pueden medir en muestras recogidas en tiendas ordinarias.

Lo último en Naturaleza

Últimas noticias