Canadá da un paso de gigante: crea un sistema de lavado natural que elimina el 86% de pesticidas de las frutas
Los pesticidas son una de las grandes preocupaciones de los biólogos y en Canadá han dado un gran paso para combatirlos. Y es que un equipo de científicos ha creado un lavado natural capaz de retirar los que quedan en la superficie de la fruta.
La investigación ya se ha publicado en ACS Nano, y consigue limpiar mejor los alimentos frescos al mismo tiempo que duran más. El sistema eliminó más del 86% de residuos superficiales en las pruebas realizadas.
De hecho, el lavado natural se probó en frutas como manzanas y uvas. Además de reducir los pesticidas, también ayudó a frenar el oscurecimiento, la pérdida de humedad y el deterioro durante el almacenamiento.
Cómo funciona el lavado natural canadiense que elimina los pesticidas de las frutas
Los investigadores han desarrollado una solución biodegradable basada en nanopartículas de almidón, un carbohidrato presente en alimentos como el maíz o la patata.
A esas partículas se les añade hierro y ácido tánico, un compuesto vegetal presente en productos como el té o el vino. Cuando ambos se combinan, forman pequeños grupos con capacidad para adherirse a los pesticidas y retirarlos de la superficie de la fruta.
El estudio describe este sistema como un lavado poscosecha de doble acción. Por un lado, reduce los residuos de pesticidas. Por otro, ayuda a conservar la calidad del producto fresco durante más tiempo.
Por ejemplo, en los ensayos con manzanas, el equipo aplicó tres pesticidas usados habitualmente a concentraciones muy similares a las que se usan en escenarios reales.
La solución retiró entre el 86% y el 94% de esos compuestos. Es decir, por encima de los resultados habituales que se logran con agua del grifo, bicarbonato o almidón.
Qué pesticidas elimina el sistema de lavado natural de frutas
El mejor dato del lavado es que consiguió retirar más del 86% de thiabendazole, medido mediante espectroscopia Raman mejorada en superficie.
La formulación optimizada también alcanzó un 93,51% de eliminación de acetamiprid y un 89,03% de imidacloprid. No hecho los científicos no se limitaron a una prueba visual de limpieza, sino que cuantifica residuos en superficie.
La explicación química está en la afinidad entre el material usado en el lavado y los pesticidas. Las interacciones incluyen enlaces de hidrógeno, fuerzas de van der Waals y otros mecanismos que ayudan a capturar las moléculas adheridas a la piel de la fruta.
La parte negativa es que el sistema sólo actúa sobre residuos superficiales y sólo se ha probado en condiciones controladas. Lo cierto es que todavía no convierte cualquier pieza de fruta en un producto sin pesticidas ni sustituye a los controles agrícolas previos.
Lo interesante es que puede mejorar una fase muy concreta de la cadena alimentaria, la limpieza después de la cosecha, con una solución que podría integrarse en procesos comerciales.
Por qué el lavado natural de Canadá también alarga la vida de manzanas y uvas
Además del lavado contra los pesticidas, los científicos han encontrado otros efectos positivos del sistema. Y es que la fruta puede sumergirse en una solución para formar una capa ligera, comestible y biodegradable.
Básicamente es una segunda piel transpirable, que en las primeras pruebas ha demostrado su capacidad para lograr que las manzanas oscurezcan más despacio y pierdan menos agua.
En las uvas también ha tenido efectos positivos. Por ejemplo, se mantuvieron tersas durante 15 días a temperatura ambiente, mientras que las no tratadas mostraron un arrugamiento más visible.