Medio ambiente

Shock y preocupación a partes iguales entre los biólogos: un enorme iceberg de 14 km bloquea una colonia de pingüinos en la Antártida, y ahora sobreviven un 69% menos

pingüino emperador
Pingüinos emperador y sus crías. Imagen de Pexels.

Un iceberg de casi 14 kilómetros ha complicado la vida de una colonia de pingüinos emperador en la Antártida. El enorme bloque quedó encallado al norte de la isla Coulman, en el mar de Ross, justo cuando las aves comenzaban a criar a sus polluelos.

Un estudio publicado en Communications Earth & Environment encontró una reducción del 69% respecto a las cifras habituales de la colonia. La investigación apunta a una posible relación con la barrera de hielo, aunque sus autores piden cautela antes de establecer una causa definitiva.

Un iceberg apareció junto a la colonia en el peor momento

El iceberg se desprendió de la plataforma de hielo Nansen en marzo de 2025 y continuó desplazándose hacia el norte durante los meses siguientes. El 28 de julio quedó encallado a unos pocos kilómetros de la colonia de pingüinos emperador.

El bloque medía alrededor de 13,9 kilómetros de largo y cuatro de ancho. Pero más allá de sus dimensiones, lo que preocupó a los investigadores fue su posición. El hielo terminó interponiéndose entre la colonia y las aguas abiertas, obligando a las aves a buscar nuevas rutas para llegar hasta el mar.

La situación se produjo además durante una etapa especialmente sensible. Los polluelos acababan de nacer y dependían de los desplazamientos de los adultos para recibir alimento. Cualquier obstáculo que hiciera más largo ese trayecto podía tener consecuencias importantes.

La distancia hasta el agua aumentó varios kilómetros

Las imágenes de satélite permitieron comprobar hasta qué punto había cambiado el escenario. La distancia mínima entre la colonia y el agua abierta pasó de 9,3 kilómetros en 2024 a 14,9 kilómetros en 2025.

Y esa era solo la ruta más corta. El recorrido real podía ser mayor, ya que los pingüinos tenían que encontrar un paso entre el hielo. El iceberg no cerró absolutamente todas las salidas: en su extremo oriental quedó un corredor de aproximadamente un kilómetro. Aun así, localizarlo podía obligar a los animales a bordear buena parte del bloque.

Durante los vuelos realizados sobre la colonia, los investigadores observaron también adultos concentrados junto a la pared del iceberg durante largos periodos. La escena encajaba con las dificultades que planteaba aquella nueva barrera.

El número de polluelos cayó hasta niveles nunca vistos

Los reconocimientos aéreos de noviembre y diciembre de 2025 dejaron una cifra especialmente llamativa. En total se contabilizaron 6.658 polluelos, frente a los 21.242 registrados un año antes.

La diferencia también resulta evidente al compararla con la media de 21.202 crías registrada entre 2017 y 2024. De hecho, el recuento de 2025 fue el más bajo de toda la serie disponible desde 1983.

En el primer vuelo se localizaron 6.081 polluelos. Un segundo reconocimiento permitió encontrar pequeños grupos situados en los alrededores y elevó el recuento definitivo. Los investigadores también encontraron cadáveres de crías, una señal compatible con una mortalidad elevada durante las primeras semanas de vida.

El hielo seguía allí, pero el problema estaba en otro sitio

Lo más interesante del caso es que no se produjo el escenario más conocido que amenaza a los pingüinos emperador. El hielo marino fijo sobre el que se encontraba la colonia parecía mantenerse estable.

Normalmente, una ruptura prematura de esa plataforma puede dejar a las crías expuestas antes de que desarrollen el plumaje necesario para sobrevivir en el agua. En Coulman ocurrió algo distinto: el lugar de cría continuaba disponible, pero llegar hasta el alimento se volvió más complicado.

Los pingüinos emperador dependen de viajes constantes entre la colonia y el mar. Durante la crianza, los adultos necesitan regresar con alimento para unas crías que todavía no pueden alimentarse por sí mismas. Si el trayecto se alarga, cada desplazamiento puede exigir más tiempo y más esfuerzo a los animales.

Qué dicen los científicos sobre el desplome de este iceberg

La coincidencia entre la llegada del iceberg y el desplome de las crías resulta llamativa, pero los investigadores no presentan el bloque de hielo como una explicación definitiva. El estudio analiza una sola temporada y no permite determinar cuánto influyó exactamente el aumento de la distancia en la mortalidad.

Tampoco se registraron de forma directa todos los viajes de los adultos, la frecuencia con la que regresaban a la colonia o la disponibilidad de alimento durante esos meses. Por eso, los autores hablan de una explicación plausible que deberá comprobarse con nuevos datos.

El iceberg comenzó a desplazarse de nuevo el 2 de enero de 2026, después de varios meses junto a la colonia. Ahora el seguimiento de este grupo de pingüinos permitirá comprobar si el episodio fue una perturbación puntual o si barreras de este tipo pueden volver a alterar su reproducción.

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