Los científicos lo confirman al 100%: los osos pardos cada verano se acercan más a los pueblos de la cordillera Cantábrica, y la causa es sorprendente

Los osos pardos de la cordillera Cantábrica se acercan con más frecuencia a los pueblos de Cantabria, Asturias y Castilla y León durante el verano. Un estudio publicado en mayo de 2026 en la revista científica Scientific Reports identificó la fruta madura como el principal motivo detrás de estas incursiones.
El trabajo analizó 73 visitas de osos a asentamientos humanos documentadas entre 2009 y 2021, repartidas en 44 pueblos de una franja de unos 17.000 kilómetros cuadrados. Los datos combinan registros oficiales de las cuatro comunidades autónomas afectadas, informes de la Fundación Oso Pardo y de la Fundación Oso de Asturias, y una revisión de noticias verificadas con material audiovisual.
Detrás del estudio hay un equipo liderado por Manuel Díaz Fernández, investigador de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), junto a Javier Naves, Miguel de Gabriel Hernando y Eloy Revilla.
¿Por qué los osos pardos se acercan a los pueblos de Cantabria en verano?
El 82 % de los episodios documentados ocurrió entre junio y septiembre, cuando maduran los árboles frutales. Cerezos, ciruelos, manzanos y perales aparecieron como el atractivo más habitual, presentes en 40 de los 73 casos analizados.
«Este patrón cobra sentido teniendo en cuenta que el 82 % de los episodios se dieron en los meses de verano, entre junio y septiembre, que es cuando hay fruta disponible», explicó Díaz Fernández en declaraciones recogidas por Agencia SINC.
Ningún caso se registró durante el invierno y las visitas en primavera y otoño fueron mucho menos frecuentes. El 86 % de las incursiones estuvo motivado por la búsqueda de comida ligada a la actividad humana.
¿Qué otros datos reveló el estudio sobre los osos pardos en la Cordillera Cantábrica?
La mayoría de los ejemplares identificados eran jóvenes o subadultos (37 %), mientras que los adultos representaron el 16,4 % y las hembras con crías, el 8,2 %. El 64 % de las visitas sucedió de noche o al atardecer, cuando la presencia humana es menor.
El estudio también halló diferencias territoriales marcadas. El 86 % de los casos se concentró en la subpoblación occidental, que abarca Castilla y León y Asturias, una cifra 6,3 veces superior a la registrada en la subpoblación oriental, más próxima a Cantabria y con muchos menos ejemplares.
Los pueblos visitados suelen estar cerca de zonas de cría, de bosque y de terreno abrupto que facilita el refugio de los osos pardos.
¿Qué otros elementos atraen a los osos pardos hacia los pueblos, además de la fruta?
Los cultivos agrícolas motivaron el 14 % de las visitas, mientras que las ovejas, la basura y el pienso para animales domésticos explicaron un 8 % cada uno. En 22 de los 73 casos, los osos aprovecharon más de un recurso a la vez.
En Castilla y León, una osa que frecuentó varios pueblos durante años dejó de hacerlo después de que se retirara la fruta disponible en la zona, según reportó esa comunidad autónoma. En el 39,7 % de los episodios hubo algún tipo de interacción directa entre osos y personas, aunque solo en siete casos se confirmó que el animal toleró la presencia humana sin alejarse.
¿Qué medidas de gestión proponen los investigadores para evitar conflictos con los osos pardos?
El equipo de la Estación Biológica de Doñana propone priorizar la prevención sobre las respuestas reactivas. Entre las medidas sugeridas figuran retirar a tiempo la fruta caída, vallar cultivos y colmenas, y unificar los protocolos de registro entre las distintas comunidades autónomas. También plantean sumar herramientas genéticas y de radiomarcaje para seguir a los ejemplares con más incursiones.
«Las visitas de osos a los pueblos generan una gran atención mediática y preocupación social, pero hasta ahora apenas existían estudios científicos», señaló Díaz Fernández en declaraciones a Agencia SINC. «La clave para el futuro es establecer unas medidas de gestión que nos permitan adelantarnos a estos sucesos», añadió.
De las 26 intervenciones registradas durante el período analizado, la mayoría consistió en técnicas de ahuyentamiento, como vocalizaciones, petardos o balas de goma, aplicadas en 16 de esos casos.