Nueve años después del 1-O

Puigdemont volverá a España después de las elecciones del 29-N y antes de Navidad

No quiere quitar protagonismo a Míriam Nogueras en plena campaña

"Ni oxígeno ni agua a Sánchez", ha dicho Puigdemont a su entorno

Puigdemont volverá a España después de las elecciones del 29-N y antes de Navidad
Luis Balcarce

Carles Puigdemont ya puede pisar España sin miedo a acabar esposado, pero no lo hará todavía. El ex president de la Generalitat y líder de Junts tiene previsto regresar después de las elecciones generales del 29 de noviembre y antes de Navidad, según ha podido saber OKDIARIO. El prófugo del procés ha decidido medir los tiempos de su vuelta con calculadora electoral: no quiere que su regreso se convierta en un regalo para Pedro Sánchez ni para el PSC de Salvador Illa en mitad de la campaña.

El cálculo de Waterloo es doble. Por un lado, Puigdemont no quiere eclipsar a Míriam Nogueras, la portavoz de Junts en el Congreso, a quien el partido quiere situar en el centro del foco durante las próximas semanas. Una llegada triunfal del ex president a Cataluña acapararía toda la atención mediática y dejaría en segundo plano el mensaje de Junts. Por otro lado, el líder independentista se niega a ofrecer a los socialistas la foto que llevan años buscando: la de Puigdemont de vuelta en casa como prueba de que la amnistía de Sánchez ha «pacificado» Cataluña. «Ni oxígeno ni agua a Sánchez», ha trasladado a los suyos.

Llarena levanta las órdenes de detención

La vuelta es posible desde este martes. El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha dejado sin efecto, con carácter inmediato y hasta nueva resolución judicial expresa, las órdenes de busca y captura y de detención que pesaban sobre Puigdemont. La medida alcanza también a los ex consejeros Antoni Comín y Lluís Puig, que se encontraban en la misma situación. La decisión se ha comunicado de inmediato a la Policía Nacional, la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra para evitar que cualquiera de los tres sea arrestado si cruza la frontera.

El instructor de la causa del procés ha movido ficha después de que el Pleno del Tribunal Constitucional aprobara, por siete votos a cinco, la sentencia que estima el recurso de amparo de la ex consejera de ERC Dolors Bassa contra la negativa del Supremo a aplicar la amnistía a la malversación por la que fue condenada. La ponencia lleva la firma del presidente del tribunal de garantías, Cándido Conde-Pumpido, del sector izquierdista afín al Gobierno. El texto declara nulas las resoluciones del Supremo y reclama que «se declare amnistiado el delito de malversación» con el «carácter preferente y urgente» que fija la propia ley.

Llarena no ha esperado siquiera a disponer del texto íntegro de la sentencia. En su auto razona que la coincidencia sustancial de los hechos y de la cuestión jurídica permite apreciar, sin anticipar una conclusión definitiva, que el pronunciamiento del Constitucional puede afectar al fundamento de las órdenes de detención que él mismo mantuvo en su auto de 1 de julio de 2024.

El momento del fallo no es casual. El Pleno del Constitucional se ha reunido un día después de que Sánchez convocara elecciones generales para el 29 de noviembre, forzado por el no de Junts a los decretos de vivienda del Gobierno. El mismo partido que ha tumbado la legislatura recibe ahora, de manos del tribunal de Conde-Pumpido, la llave para el regreso de su líder.

Se cierra así casi una década de huida judicial del ex president, que se fugó de la justicia española tras el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y la declaración unilateral de independencia. En este tiempo fue detenido en Alemania y en Italia sin que el Supremo lograra nunca su extradición. En agosto de 2024, con la orden de detención en vigor, Puigdemont llegó a reaparecer en Barcelona durante la investidura de Salvador Illa y volvió a escabullirse ante la pasividad de los Mossos. Esta vez no tendrá que esconderse. Pero será él, y no Sánchez, quien elija el día.

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