Cunde la esperanza en la comunidad hidrológica para el otoño: los embalses españoles terminan el verano al 62,6% de su capacidad total pese al calor
Los embalses españoles cierran el verano de 2026 al 62,6% de su capacidad total, una cifra que sorprende tras meses de calor extremo. Según el último boletín hidrológico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la reserva peninsular acumula 35.073 hectómetros cúbicos, tras perder 802 hectómetros cúbicos en la última semana, un 1,4% de la capacidad total.
El dato supera en más de 2.400 hectómetros cúbicos los registros del mismo periodo de 2025 y se sitúa 8.695 hectómetros cúbicos por encima de la media de la última década. Las lluvias han sido escasas en la vertiente atlántica y prácticamente nulas en la mediterránea durante la última semana del estudio, con Lugo como la localidad más lluviosa, con 29 litros por metro cuadrado.
Cómo está la reserva hídrica en cada cuenca española
El comportamiento hidrológico muestra diferencias notables entre territorios. El Guadalete-Barbate lidera la reserva con un 77,5% de su capacidad, seguido de las cuencas internas de Cataluña, al 76,4%, y las del País Vasco, al 76,2%. El Guadiana se sitúa en el 73,2%, el Guadalquivir en el 71,7% y Tinto, Odiel y Piedras en el 71,6%.
En un nivel intermedio se encuentran la Cuenca Mediterránea Andaluza, al 66,5%, el Cantábrico Occidental, al 64,3%, el Miño-Sil, al 63,7%, y el Cantábrico Oriental, al 63%. El Tajo y Galicia Costa comparten un 57,6%, y el Duero se sitúa en el 57,1%. Las cuencas más ajustadas son el Júcar, al 53,5%, el Segura, al 53%, y el Ebro, al 52%, aunque incluso estos niveles se mantienen por encima de la media histórica para estas fechas.
Por qué la reserva se mantiene alta pese al calor extremo
El motivo de este colchón hídrico se remonta al inicio del año hidrológico. España vivió un periodo de lluvias muy superiores a la media en invierno y primavera, lo que permitió llenar los embalses a niveles que no se veían en años, de forma similar a una cuenta de ahorros que resiste mejor los gastos del verano cuando se ha ingresado mucho dinero antes de las vacaciones.
A eso se sumaron tormentas intermitentes durante la segunda mitad de agosto, que ayudaron a amortiguar el ritmo de descenso en varias zonas de la península. Además, los grandes embalses profundos de cuencas como el Tajo, el Guadiana o el Guadalquivir tienen una gran capacidad de almacenamiento, lo que hace que la pérdida por evaporación superficial represente un porcentaje menor del volumen total cuando parten de niveles altos.
El impacto de la abundancia de agua en el sector energético
La cantidad de agua acumulada desde las lluvias de inicios de año disparó la generación hidroeléctrica hasta cubrir picos de un 30% del mix eléctrico en los momentos de mayor turbinación, complementando a la energía solar fotovoltaica y eólica.
Esta abundancia renovable relegó al gas natural a un papel secundario: según la consultora Ember, el gas pasó de marcar el precio eléctrico durante el 52% de las horas en 2021 a hacerlo en apenas un 9%, con la consiguiente reducción de emisiones de CO2.
La inyección masiva de energía hidráulica, una de las tecnologías más baratas una vez construida la infraestructura, provocó además numerosas horas con precios de la luz cercanos a cero en el mercado mayorista, y permitió que España superara el 55% de su producción eléctrica anual con fuentes limpias.
Las centrales de bombeo hidráulico aprovechan este escenario como una gran batería. Cuando la energía solar sobra al mediodía y su precio cae a cero, las eléctricas bombean agua hacia embalses elevados para soltarla por la noche y generar electricidad limpia cuando el sol se oculta, un sistema que funciona a máxima capacidad gracias a los embalses llenos.
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