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¿Qué significa el proverbio africano «la lluvia moja las manchas del leopardo, pero no las borra»?

proverbio africano
Blanca Espada

Muchas veces, con sólo una frase podemos explicar algo que a veces da para una conversación entera. Esto es lo que ocurre precisamente con el proverbio africano «la lluvia moja las manchas del leopardo, pero no las borra» que  nada más leerlo puede que nos lleve a pensar en la imagen de un leopardo bajo la lluvia, pero evidentemente el mensaje no tiene demasiado que ver con el animal. Lo que nos quiere decir es que podemos pasar por problemas, recibir críticas o atravesar momentos capaces de cambiar muchas cosas a nuestro alrededor, pero hay algo que debería permanecer y tiene que ver con quiénes somos.

Un proverbio muy visual, si pensamos en las manchas del pelaje del leopardo que pueden verse distintas con la lluvia, pero que  permiten reconocerlo incluso después de haberse mojado. La lluvia cambia durante un rato su aspecto, pero cuando termina sigue siendo el mismo animal así que aplicado a la vida, nos lleva a reflexionar sobre nuestra identidad y no cambiar nuestra esencia.

¿Qué significa el proverbio africano «la lluvia moja las manchas del leopardo, pero no las borra»?

Dentro de este proverbio africano, la lluvia representa todo aquello que llega desde fuera y que no siempre podemos controlar. Piensa por ejemplo en perder un trabajo, recibir una crítica que no esperabas, atravesar una mala época o tener que empezar de nuevo en otro lugar. Son situaciones que pueden afectarnos y algunas incluso pueden cambiar nuestra vida. Y ¿qué serían entonces las manchas? Pues aquello que forma parte de nosotros y que permanece: nuestra identidad, el origen, determinados valores o la forma en la que entendemos la vida. Por eso el proverbio no dice que la lluvia no moje al leopardo. Lo moja, y ese detalle es importante. Las dificultades nos afectan y sería absurdo pensar lo contrario. Lo que no consiguen necesariamente es borrarlo todo.

¿Por qué se utiliza precisamente un leopardo?

Podría haberse elegido cualquier otro animal, pero la imagen del leopardo funciona especialmente bien porque sus manchas forman parte de aquello que lo identifica. Y trasladado a una persona ocurre algo parecido. Puedes cambiar de ciudad, de trabajo, perder dinero o encontrarte en una situación completamente distinta a la que tenías unos meses antes, pero eso no significa que tengas que renunciar a todo aquello que consideras parte de ti. De hecho, esa diferencia entre lo que cambia por fuera y lo que permanece es la que da sentido a todo el proverbio.

Un proverbio transmitido mediante la tradición oral

La fuente sitúa este dicho en la tradición de África Occidental y lo relaciona especialmente con comunidades de lengua akan y hausa. Como ocurre con muchos proverbios transmitidos oralmente, existen diferentes versiones de la misma idea. En unas se habla de las manchas, en otras de la piel o del pelaje, pero el mensaje se mantiene. Y es que durante generaciones los proverbios han servido para transmitir enseñanzas de una manera fácil de recordar. En lugar de explicar durante varios minutos cómo enfrentarse a las dificultades sin perder la identidad, basta imaginar un leopardo bajo una tormenta. Piensa que además la naturaleza permite crear imágenes que cualquiera puede entender.

Cómo podemos aplicar esta frase a nuestra vida

Puede parecer uno de esos dichos bonitos que quedan bien escritos en una frase, pero es fácil encontrar situaciones en las que tiene sentido. Imagina por ejemplo que llevas años trabajando en algo y un día pierdes tu empleo. Evidentemente tu situación cambia y probablemente también lo haga tu rutina. Pero perder ese puesto no borra automáticamente tu experiencia, lo que sabes hacer o todo lo que has aprendido durante esos años.

También podemos pensar en alguien que se marcha a vivir a otro país. Tendrá que acostumbrarse a otro idioma, otras costumbres y una forma diferente de hacer muchas cosas. Sin embargo, adaptarse no implica necesariamente olvidar de dónde viene. Es ahí donde volvemos otra vez al leopardo. La lluvia existe y además moja. El proverbio no pretende decirnos que las dificultades pasen sin afectarnos, sino que aquello que ocurre en un momento concreto no tiene por qué definir completamente quiénes somos.

Ahora bien, tampoco debemos entender el proverbio como que las personas nunca cambian. Todos lo hacemos y muchas experiencias terminan modificando nuestra manera de pensar. La diferencia está entre cambiar y dejar que una circunstancia concreta borre todo lo anterior.

Tal vez por eso este proverbio ha conseguido mantenerse durante tanto tiempo. Porque la imagen es muy sencilla, pero lo que explica nos puede pasar a cualquiera. Así que la próxima vez que atravieses uno de esos momentos en los que parece que todo ha cambiado, puedes acordarte de la frase. Después de una tormenta, el leopardo estará mojado, puede que cansado y seguramente tendrá que buscar dónde refugiarse. Pero si miras su piel, las manchas seguirán estando exactamente donde estaban.

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