Qué significa el proverbio portugués «ser como el perro en la huerta, que no come las cosechas ni deja que el amo coma»
Un proverbio similar al español, "El perro del hortelano, que ni come ni deja comer"
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«Ser el perro del hortelano, que ni come ni deja comer» es sin duda, uno de los refranes más famosos en España y que suele relacionarse siempre, o de hecho, se dice mucho cuando alguien no disfruta de algo y a la vez, no deja a los demás disfrutar. Y parece que en Portugal existe uno similar que dice «ser como el perro en la huerta, que no come las cosechas ni deja que el amo coma».
Este otro dicho habla de un perro que no se come las cosechas, pero tampoco deja que su amo pueda hacerlo, por lo que podemos pensar que es justamente lo mismo que el proverbio espalñol. Pero ¿es así realmente?, ¿Cuál es el origen de ambos refranes y en qué se diferencian?.
Qué significa el proverbio portugués «ser como el perro en la huerta, que no come las cosechas ni deja que el amo coma»
El refrán portugués «ser como el perro en la huerta, que no come las cosechas ni deja que el amo coma» se utiliza para hablar de alguien que no aprovecha una cosa pero, al mismo tiempo, pone trabas para que otra persona pueda hacerlo. Es decir, que sirve para señalar esos casos en los que alguien se empeña en conservar o controlar algo que no piensa disfrutar y termina perjudicando a quien sí podría hacerlo.
Puede aparecer, por ejemplo, entre dos personas que han sido pareja. Una de ellas no quiere retomar la relación, pero se enfada cuando la otra conoce a alguien y trata de seguir adelante. También puede darse en el trabajo, cuando una persona no quiere hacerse cargo de una tarea pero pone problemas para que la asuma un compañero.
En España lo conocemos como «el perro del hortelano»
La versión española es mucho más conocida: «El perro del hortelano, que ni come ni deja comer». El Refranero Multilingüe del Instituto Cervantes recoge el dicho y señala que se emplea para reprender a quien no disfruta de algo y tampoco permite que otros lo hagan. Pero además de esta, con el tiempo han circulado otras versiones. Una de ellas habla de «el perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer», mientras que otras introducen al propio dueño de la huerta.
Un refrán que estan popular que ni siquiera hace falta utilizar la frase completa. Cuando decimos que alguien actúa «como el perro del hortelano», normalmente estamos acusándolo de mantener precisamente esa postura: no quiere algo para sí, pero tampoco está dispuesto a dejar vía libre a los demás.
Un refrán que tiene siglos de historia
Aunque pueda parecer una expresión coloquial relativamente moderna, la imagen del perro del hortelano lleva siglos circulando. El Instituto Cervantes recoge antiguas variantes del refrán y señala que incluso podría existir un antecedente en la literatura arábigo-andaluza de principios del siglo XI. También aparece documentado posteriormente en importantes recopilaciones de refranes castellanos. Una de las formas antiguas dice: «El perro del ortolano non come la fruta nin quiere que la coma otro». Pese a las diferencias lingüísticas con el castellano actual, su significado resulta perfectamente reconocible. La expresión también aparece en La Celestina, donde encontramos la advertencia «»No seas el perro del hortelano».
Sin embargo, su referencia literaria más famosa probablemente sea El perro del hortelano, la conocida comedia de Lope de Vega. El dramaturgo convirtió el refrán en el título de una obra en la que los sentimientos, los celos y las diferencias sociales sirven precisamente para desarrollar esa idea de querer impedir que otra persona disfrute de aquello que uno mismo no termina de aceptar para sí.
Cómo podemos utilizar este proverbio actualmente
La razón por la que el refrán continúa utilizándose es que puede aplicarse fácilmente a situaciones cotidianas. Un ejemplo muy claro puede darse como decimos, en las relaciones sentimentales. Una persona termina una relación porque ya no quiere estar con su pareja, pero cuando ésta comienza a rehacer su vida aparecen los celos y trata de impedir que conozca a alguien nuevo. También puede ocurrir en el ámbito laboral. Imaginemos que un trabajador no quiere encargarse de determinado proyecto, pero tampoco permite que otro compañero lo desarrolle. En ese caso, su comportamiento encajaría perfectamente con la idea del perro del hortelano. Incluso puede aplicarse a situaciones mucho más sencillas: alguien posee algo que nunca utiliza, no tiene intención de utilizarlo y, aun así, se niega a prestárselo a otra persona que sí podría aprovecharlo.
Por qué seguimos diciendo «ni come ni deja comer»
El refrán no necesita explicar conceptos como egoísmo, celos, envidia u obstruccionismo. Una escena tan simple como la de un perro vigilando unos alimentos que jamás va a comer basta para representar un comportamiento que seguimos encontrando en nuestra vida cotidiana. Por eso, tanto en portugués como en español, la imagen continúa siendo fácilmente reconocible. Han cambiado las palabras y existen diferentes versiones, pero la enseñanza permanece y tiene que ver con personas que, aunque no quieran algo para ellas mismas, tampoco soportan que otro pueda disfrutarlo.