Los expertos en roedores lanzan un importante comunicado a quienes tengan un nuevo hámster en casa: «Déjalo tranquilo 5 días»
La llegada de un hámster a casa suele estar acompañada de mucha ilusión. Es normal querer cogerlo, acariciarlo y empezar cuanto antes a crear un vínculo con él.
Sin embargo, ese primer impulso puede jugar en contra. Para el animal, el traslado supone abandonar un entorno conocido y encontrarse de repente con nuevos olores, sonidos, personas y espacios.
Por qué hay que dejar tranquilo al hámster los primeros días
Los primeros días son fundamentales para que el hámster se adapte a su nuevo hogar. En lugar de buscar el contacto físico desde el primer momento, lo recomendable es darle tiempo para explorar su jaula y familiarizarse con ella. La paciencia es especialmente importante durante esta etapa, ya que cada mascota puede reaccionar de una manera diferente.
El canal de YouTube Roedores Felices aconseja dejar tranquilo al hámster durante 5 días antes de intentar manipularlo directamente. Durante ese periodo, el cuidador puede permanecer cerca de la jaula y hablarle con un tono tranquilo. Así, el animal empieza a reconocer una voz y una presencia que no representan una amenaza.
También es posible introducir la mano únicamente para colocar comida, sin intentar tocarlo ni perseguirlo. El objetivo es que vaya asociando poco a poco el olor de su dueño con una experiencia cotidiana y segura. Si se muestra asustado o intenta esconderse, lo mejor es no insistir.
Cómo ganarte la confianza de tu hámster sin forzar el contacto
Una vez superada la fase inicial de adaptación, la interacción debe avanzar poco a poco. Los hámsteres pueden mostrarse especialmente defensivos cuando alguien introduce la mano directamente en su espacio, sobre todo si todavía no reconocen a esa persona.
Por eso, una alternativa consiste en utilizar un tubo de cartón, como el de un rollo de papel higiénico, para facilitar el traslado del animal desde la jaula hasta una zona de juego preparada y segura. De esta forma se reduce la necesidad de atraparlo directamente con los dedos.
La confianza tampoco se consigue de un día para otro. Si al acercar la mano el hámster intenta morder, conviene retirarla con calma y probar de nuevo en otro momento. Forzar la situación puede aumentar su miedo. El proceso dependerá del carácter del animal y del tiempo que necesite para sentirse cómodo.
El mejor momento para interactuar con un hámster
La rutina diaria también influye. Los hámsteres presentan una mayor actividad durante la noche, por lo que las sesiones de interacción tienen más sentido cuando el animal está despierto y activo.
Con sesiones breves y constantes, el hámster puede llegar a subir voluntariamente a la mano. El acercamiento debe hacerse siempre de forma visible y pausada, evitando sorprenderlo por delante o agarrarlo bruscamente. Cuando ya existe confianza, puede dejarse que recorra las manos del cuidador y explore su olor y textura.
La domesticación, en cualquier caso, no tiene un plazo concreto. Algunos hámsteres se acostumbran rápidamente al contacto humano, mientras que otros necesitan semanas.
Los premios ocasionales, como una pequeña cantidad de semillas de girasol, pueden ayudar a crear asociaciones positivas, siempre sin convertirlos en la base de su alimentación.