Los apicultores extremeños se alzan en pie de guerra: esta plaga letal fulmina casi el 50% de las colmenas
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El papel de las abejas va mucho más allá de la producción de miel o de la polinización de las flores. Su función resulta clave en la agricultura y en el equilibrio de la biodiversidad, algo que se aprecia en cultivos tan básicos como las almendras u otros frutos.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el censo total de colmenas en España asciende a 2.783.285, según el registro oficial de explotaciones apícolas. La producción de miel no se reparte de forma homogénea en el territorio, sino que se concentra en cuatro comunidades autónomas que superan el 60% del total nacional: Andalucía, con el 19,4%; Castilla y León, con el 15,4%; Extremadura, con el 15,2%; y la Comunidad Valenciana, que aporta el 13,7%.
No obstante, hay un problema que no se suele comentar: una plaga que ataca directamente a las abejas y que pone en jaque al sector apícola.
Esta es la plaga que fulmina casi el 50% de las colmenas en Extremadura
Según asegura El Periódico Extremadura, la tasa de mortalidad de las colmenas en la región alcanza ya el 50%. De ese porcentaje, alrededor del 95% de las pérdidas tiene a la varroa como responsable, un ácaro que lleva décadas instalado en los apiarios y que hoy resulta muy difícil de controlar.
La varroa se adhiere al cuerpo de la abeja y se alimenta de su hemolinfa, lo que debilita al insecto de forma progresiva. El daño directo ya es importante, pero el mayor problema aparece cuando el parásito se reproduce. Se introduce en la celdilla donde la reina ha puesto el huevo y completa su ciclo antes de que nazca la abeja.
Cuando la cría sale al exterior, lo hace parasitada desde el primer momento. Muchas nacen con malformaciones visibles, sobre todo en las alas, lo que les impide volar y desempeñar su función dentro de la colmena. Sin relevo generacional, la población cae en picado y el colapso puede llegar en apenas unas semanas.
Extremadura sufre este impacto de manera directa. No se trata de casos aislados, sino de un problema que se repite campaña tras campaña y que amenaza la estabilidad de todo el sector.
Cuál es la respuesta de los apicultores ante la plaga de varroa que amenaza a las abejas
Hace años bastaba con un solo tratamiento anual para mantener la situación bajo control. En la actualidad, los apicultores necesitan hasta cuatro aplicaciones para que las colmenas aguanten. El gasto aumenta, la eficacia se reduce y la presión sobre el sector se intensifica, según recoge El Periódico Extremadura en declaraciones del presidente de la Asociación Cacereña de Apicultores, Paulino Marcos.
Los profesionales reclaman investigación y nuevas alternativas que permitan combatir la varroa sin dañar a las abejas ni dejar residuos en la miel. Sin embargo, Marcos denuncia la falta de interés por parte de los laboratorios, que siguen comercializando productos cada vez menos efectivos, así como una respuesta insuficiente desde las administraciones.
Las consecuencias ya se notan sobre el terreno. Cada año se pierden cientos de abejas y, cuando llega la primavera, muchos apicultores dejan en segundo plano la producción para centrarse en repoblar, explica el presidente de la asociación cacereña.
Antes se incorporaban jóvenes al sector con regularidad. Hoy esas entradas han disminuido. Al final, la tendencia preocupa y apunta a un futuro complicado si no llegan soluciones a corto plazo.
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