Preocupación entre los científicos tras confirmar la influencia de los pesticidas en el declive mundial de las abejas
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Las abejas llevan dando indicios de su desaparición, y esto ya es una realidad respaldada por los científicos. Ahora han confirmado que el uso de pesticidas es tan perjudicial como la pérdida de hábitats naturales en el declive global de estos polinizadores.
Así lo ha afirmado un equipo de investigadores de la Universidad de Oviedo y el SERIDA. El estudio ha sido publicado en la revista científica Nature Ecology and Evolution, y analiza cultivos de Europa, África y Norteamérica.
En concreto, consideran que los pesticidas usados en la agricultura intensiva y la expansión de cultivos está modificando los ecosistemas agrícolas. La consecuencia es la pérdida en número y diversidad de abejas.
Los científicos comprueban que los pesticidas están reduciendo a las abejas
El estudio ha dejado claros dos factores asociados a la agricultura moderna, que están afectando negativamente a las abejas: la desaparición de hábitats naturales y el uso de pesticidas para aumentar la producción.
Por si había dudas, los resultados mostraron que ambos factores influyen de forma directa y negativa a las poblaciones de abejas silvestres. ¿Pero por qué?
El aumento del uso de pesticidas reduce el número de individuos, disminuye la cantidad de especies presentes y hace que las comunidades sean más homogéneas.
Es decir, no sólo es que haya menos abejas, sino que las que quedan son cada vez más parecidas entre sí, lo que empobrece la diversidad ecológica.
De hecho, estos efectos también existen en zonas donde todavía hay bosques, praderas o matorrales alrededor de los cultivos. La presencia de hábitats naturales no logra compensar el impacto de los productos químicos utilizados de forma intensiva.
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La investigación ha sido desarrollada por 63 científicos de 43 instituciones diferentes, que aportaron información procedente de 681 campos agrícolas repartidos por tres continentes.
La Universidad de Oviedo ha sido especialmente relevante . Con la colaboración entre entidades han conseguido abarcar 36 sistemas de cultivos distintos.
Además, han analizado tanto las comunidades de abejas polinizadoras como el tipo, la cantidad de pesticidas empleados, y las características del paisaje.
Entre los datos aportados por los equipos españoles destacan los de los cultivos de manzana de sidra de Asturias, cuya producción depende por completo de los insectos polinizadores.
En estas fincas se han identificado más de 50 especies de abejas silvestres en entornos donde todavía son frecuentes los bosques y las praderas.
A pesar de estas condiciones favorables, el patrón se repite: más pesticidas implican menos abejas, menos especies y comunidades más empobrecidas desde el punto de vista ecológico.
Por qué la combinación de pesticidas y pérdida de hábitat es tan peligrosa
Una de las conclusiones más graves del estudio es que los efectos de los pesticidas y de la pérdida de hábitat actúan de forma independiente y se suman entre sí.
En los paisajes dominados por la agricultura intensiva o el suelo urbanizado, donde faltan espacios naturales, las poblaciones de abejas son aún más reducidas y menos diversas.
Da igual que estos insectos no sean el objetivo directo de los plaguicidas, pueden verse afectados por el contacto con residuos químicos en plantas y suelos, por las pulverizaciones fuera de los cultivos o por la desaparición de flores causada por los herbicidas.
Y lo peor de todo es que restaurar y conservar los hábitats naturales es positivo, pero insuficiente. Es necesario que empiece a ir acompañado de una reducción de pesticidas.