Ni Serrano ni el centro: la verdadera ‘milla de oro’ donde mejor se come de Madrid está en Chamberí
La calle Ponzano en Chamberí, es la auténtica "milla de oro" gastronómica de Madrid
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Madrid es sin duda, una de las ciudades que más tiene que ofrecer, no sólo a nivel cultural o de ocio. En lo que respecta a la gastronomía, la capital cuenta con una amplia variedad de restaurantes para todos los gustos y aunque siempre solemos hablar de la zona del centro o de Serrano, lo cierto es que si deseas encontrar algunos de los mejores, es mejor que te dirijas a Chamberí, a la que ya muchos conocen como la auténtica milla de oro donde mejor se come de Madrid.
En concreto, en la calle Ponzano, en pleno Chamberí, la oferta de restaurantes y de lugares para comer, o para disfrutar de alguna especialidades es la mejor de toda la ciudad, de modo que ya hace un tiempo que críticos gastronómicos, cocineros y comensales habituales coinciden en lo mismo, definiendo esta calle como milla de oro de la gastronomía madrileña. Y aunque esta no es una calle monumental ni especialmente llamativa, está bien conectada por el transporte público y no le vas a poder decir que no a sus más de 60 bares y restaurantes, así que tanto si vives en Madrid, como si estás de paso o de vacaciones, no dejes de visitarla. Algunos de los establecimientos llevan décadas abiertos. Otros llegaron después. Unos se pusieron de moda. Otros nunca la necesitaron. En definitiva, son locales que sí o sí, debes visitar.
La ‘milla de oro’ donde mejor se come de Madrid está en Chamberí
En Ponzano no existe una hora mala. Esta calle funciona a mediodía, por la tarde, de noche y, si se tercia, de madrugada. El llamado ponzaning, ese hábito de ir saltando de bar en bar, no nació como una estrategia pensada sino que es algo que se generó solo y que es algo que se practica, y mucho, en esta milla de oro de Chamberí.
Buena parte del prestigio de la calle se explica por locales que llevan años haciendo las cosas bien, sin ruido y sin aspavientos. La Máquina de Chamberí es uno de los ejemplos más claros. Mariscos, pescados, arroces y una clientela fiel que no necesita excusas para volver.
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Otro nombre imprescindible es Los Arcos de Ponzano, un asador de cocina castellana fundado en 1952. Sigue sirviendo platos reconocibles, bien ejecutados y sin artificios. Es uno de esos sitios que ayudan a entender que Ponzano no es sólo una moda pasajera. Y luego está El Doble, probablemente uno de los bares más concurridos de la calle. Cerveza bien tirada, marisco sencillo y una barra con ambiente del que ya no abunda. Un punto de encuentro antes, durante o después de casi cualquier plan y uno de los locales emblemáticos de Chamberí y de todo Madrid.
Cuando la modernidad encontró su sitio
La proyección más reciente de Ponzano también se apoya en propuestas que rompieron esquemas. Sala de Despiece es, seguramente, el caso más conocido. Su estética de carnicería contemporánea y su forma de servir marcaron un antes y un después. No es sólo un restaurante exitoso, es un concepto que ayudó a colocar la calle en el mapa gastronómico nacional.
En una línea más creativa, pero igual de reconocible, está Gabinoteca, con una cocina de autor accesible, platos pensados para disfrutar sin necesidad de traducciones y un público que repite. Y también La Malcriada, que apuesta por una fusión mexicana y mediterránea pensada para compartir.
Comer bien y además a buen precio
Uno de los grandes aciertos de Ponzano es que no obliga a elegir entre comer bien y gastar mucho. Hay opciones informales que funcionan a cualquier hora. Picsa, con su pizza argentina en formato desenfadado, es uno de esos sitios en los que se entra casi sin plan y se sale con la sensación de haber acertado.
Para los que alargan la noche, Claxon Bar se ha convertido en un comodín habitual. Y si lo que apetece son desayunos contundentes y ambiente popular, también tiene su público fiel. Ponzano no se limita a un solo tipo de comensal ni a un único momento del día, y ahí está parte de su éxito.
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Además, la calle desmonta el tópico de que aquí todo gira en torno a la carne. El Invernadero, con Estrella Michelin y Estrella Verde, es uno de los grandes referentes de la cocina vegetal en España. Su presencia confirma algo importante: la variedad en Ponzano es una realidad consolidada.
Quizá la clave esté en que Ponzano no intenta gustar a todo el mundo, pero acaba haciéndolo. No es un parque temático gastronómico ni una calle diseñada para el turista ocasional. Es un lugar al que los madrileños vuelven. Y cuando eso ocurre, suele ser por algo. Aquí se puede improvisar, repetir y acertar siempre. Y eso, en una ciudad como Madrid, no es poca cosa. Por eso, mientras otros nombres cambian y otras zonas suben y bajan, Ponzano sigue siendo una apuesta segura de la que seguro que no te arrepentirás.