Mercadillo

El mercadillo de Majadahonda es una broma al lado de éste: 30 camiones de muebles de lujo de La Moraleja

muebles La Moraleja
Blanca Espada

El mercadillo de Majadahonda es sin duda uno de los más populares en todo Madrid y una cita para muchos cada martes y sábado (que es cuando abre). Sin embargo, lo que llega ahora a La Moraleja es otra historia. No es un mercadillo de puestos pequeños ni de compras rápidas, sino que se trata de un desembalaje de verdad, con volumen, con piezas potentes y muebles de lujo que llegarán a La Moraleja en 30 camiones.

Se trata de El Déballage de La Moraleja y como decimos, contará con más de 30 camiones descargando muebles y objetos que vienen de casas de lujo, de anticuarios y de colecciones privadas. De este modo, lo que se pone a la venta son piezas con carácter como sofás señoriales, butacas tapizadas, espejos dorados, vajillas antiguas, cuadros, lámparas y también objetos raros, que parecen tesoros. Además, el plan tiene un punto solidario y una filosofía que ahora está muy presente: comprar de segunda mano, reutilizar, rescatar objetos que todavía tienen muchísima vida y llevarlos a otro hogar. Para quien disfruta de la decoración con personalidad, este tipo de mercadillos son sin duda el mejor plan. Y para quien se cansa de ver siempre lo mismo, también.

El mercadillo que llega con 30 camiones de muebles de lujo de La Moraleja

Déballage significa literalmente desempaquetar. El concepto viene de los mercados del sur de Francia en los que anticuarios, decoradores y particulares vacían almacenes, caserones y segundas residencias y lo ponen a la venta casi tal cual. De este modo, la edición de La Moraleja adapta esa idea a un formato madrileño y la mete dentro de un entorno muy concreto: un centro comercial. De este modo, el mercadillo se monta en el paseo central de El Bulevar así que el lugar se convierte en un recorrido de antigüedades, vintage, mobiliario y objetos que huelen a otra época, aunque estén a pocos metros de la A-1.

Qué tipo de muebles y objetos se pueden encontrar

Lo que vas a encontrar en este mercadillo, son piezas grandes y pequeñas, con mucha mezcla, desde lo clásico hasta lo difícil de etiquetar. De este modo, en el mismo paseo puedes toparte con una mesa con presencia de comedor formal y, a dos pasos, una lámpara vintage que parece hecha para un piso moderno.

Y entre lo que se anuncia para este desembalaje aparecen sofás señoriales, butacas tapizadas, espejos dorados, vajillas antiguas, cuadros, lámparas y objetos decorativos. También habrá madera, terciopelo, dorados, floreros, piezas de mimbre, arte figurativo y menaje con aire de anticuario. Ese tipo de selección suele atraer a gente que busca una pieza protagonista para el salón, pero también a quien quiere sumar pequeños detalles con historia.

Por qué este mercadillo no se parece a los de siempre

La diferencia está en el formato y en la experiencia. Aquí no vas a ver un escaparate perfecto con todo alineado y con precios cerrados como si fuera una cadena. La venta es directa, el ambiente es más vivo, y el objeto manda. En un déballage es normal preguntar, tocar, darle la vuelta a una pieza, hablar con el anticuario, entender de dónde viene, qué madera es, si tiene restauración o si se vende tal cual.

También influye el factor sorpresa. Cuando el material llega en camión, el recorrido tiene algo de caza. A veces lo interesante está al principio del día, cuando empiezan a desembalar. Otras veces aparece más tarde, cuando un expositor saca algo que estaba escondido. Por eso este tipo de planes se viven más como paseo largo que como compra rápida.

A quién le encaja el plan y cómo aprovecharlo

Este desembalaje encaja con varios perfiles. El primero es el del vecino o visitante que quiere dar un giro a casa sin caer en lo mismo de siempre. No hace falta tener una casa enorme para llevarte algo útil: una lámpara, un espejo, una bandeja antigua o un cuadro pueden cambiar un espacio sin hacer una reforma.

El segundo perfil es el de interioristas y decoradores. Para ellos, este tipo de mercadillos son oro: piezas con alma, con imperfecciones bonitas y con presencia, perfectas para proyectos donde se busca personalidad. Y el tercer perfil es el del curioso, el que disfruta mirando y aprendiendo, aunque no compre nada. En un déballage, incluso eso tiene sentido.

Si quieres aprovecharlo bien, lo lógico es ir con tiempo, llevar medidas aproximadas si buscas algo concreto y, si te interesa negociar, hacerlo con educación y naturalidad. No es una subasta, pero sí un espacio donde la conversación forma parte del plan.

Cuál es el horario

La cita es el domingo 22 de febrero y se alargará durante toda la jornada, de 10:00 a 20:00, con entrada gratuita. El escenario elegido es como mencionamos el Centro Comercial El Bulevar, en Paseo de Alcobendas, 10, donde el paseo central se transformará por un día en un mercadillo a la francesa. Hasta allí llegarán más de 30 camiones cargados de muebles de La Moraleja y objetos de lujo, con piezas de segunda mano y de anticuario que se descargarán directamente para su venta al público.

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