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Tomás Gimeno quiso «provocar un inhumano dolor a su expareja»

Las niñas de Tenerife, Anna y Olivia
Las niñas de Tenerife, Anna y Olivia

El auto escrito por la jueza de Instrucción número 3 de Güimar, Priscila Espinosa, que ha llevado toda la instrucción de la desaparición de las niñas de Tenerife, Olivia y Anna, y de su padre Tomás Gimeno reproduce meticulosamente los hechos ocurridos durante los 48 días que han pasado desde que las menores fueron secuestradas y, presuntamente, asesinadas por su progenitor.

Dice la jueza que «resulta ahora, al menos indiciariamente, que la intención que Tomás tuvo el 27 de abril de 2021 cuando se llevó a sus hijas no fue sustraerlas de su madre y entorno para llevárselas a un paradero desconocido, sino presuntamente darles muerte de forma planificada y meditada y ello con el fin de provocar un inhumano dolor a su ex pareja», además continúa el relato de la instructora «a la que de forma deliberada buscó dejar en la incertidumbre acerca del destino que habían sufrido sus hijas al ocultar sus cuerpos, tras darles muerte, en el fondo del mar, eligiendo lugares alejados de la costa y profundos, donde pensaba que nunca serían encontradas, todo ello tras anunciar, tanto a su ex pareja, como a su entorno cercano, que se iba con las niñas y que no les volverían a ver».

Se refiere la jueza a las conversaciones e intercambios de mensajes de Tomás Gimeno con su ex pareja y madre de las niñas, Beatriz, pero también con sus amigos y allegados a los que transmitió mensajes similares.

De hecho las niñas no volvieron a ser vistas con vida desde que «Tomás abandonó con ellas en su vehículo Audi A-3 la casa de sus padres a las 19.26 horas del 27 de abril, llegando a las 19.47 horas a Igueste de Candelaria. A las 21.27 horas Tomás fue visto por el vigilante de seguridad y gravado por el circuito de cámaras de seguridad en la Marina de Santa Cruz de Tenerife, donde llevó distintos bultos en varios viajes de su vehículo al barco. Las menores no fueron aquí vistas y las grabaciones son de deficiente calidad. Sin embargo, el vigilante de seguridad sí declaró haber visto como portaba bolsas de deporte».

El "Ángeles Alvariño"
El «Ángeles Alvariño» amarrado en Tenerife.

El auto continúa y a modo de resumen recoge que «por último, este plan preconcebido tenía como fin provocar a su expareja el mayor dolor que pudo imaginar, a la que de forma deliberada quiso colocar en la incertidumbre acerca de la suerte o destino que habían sufrido en sus manos Olivia y Anna pues tras advertirla de forma reiterada que no le volvería a ver a él ni a sus hijas dando a entender que se fugaría con ellas a un paradero desconocido, ideó el modo en que entendió que sus cuerpos sin vida nunca serían localizados, arrojándolas al mar dentro de bolsas lastradas y amarradas a un ancla, en un lugar expresamente buscado lejos de la costa y que sabía profundo, donde los fondos marinos no podrían ser investigados, salvo por los especiales medios con los que cuenta el buque oceanográfico Ángeles Alvariño, razón por la que se acordó su intervención».

El buque del Instituto Oceanográfico continúa hoy a la espera de ser reparado, mientras se ha convocado para este lunes una concentración silenciosa en los Ayuntamientos de toda España por la Federación Española de Municipios (FEMP).

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