Un policía del espionaje a Bárcenas: “Nos dijeron que la orden de recuperar los papeles era de Rajoy”

Bárcenas
El ex presidente Mariano Rajoy y el ex tesorero del PP Luis Bárcenas.
  • Manuel Cerdán y Carlos Cuesta

“Nos dijeron que la orden de recuperar los papeles de Bárcenas había partido de Mariano Rajoy”. Es el testimonio a OKDIARIO de uno de los agentes que participaron, entre 2013 y 2014, en el operativo policial para retirar de la circulación los documentos y cintas en poder del ex tesorero del Partido Popular.

Según el policía, con quien ha podido hablar este periódico, esa fue la arenga literal que pronunció uno de los máximos responsables policiales de la misión contra Bárcenas: “Nos aseguró que la orden había llegado directamente desde La Moncloa al Ministerio del Interior porque querían retirar documentos que comprometían a altos cargos del Partido Popular".

La versión del agente coincide con las pesquisas de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía que investiga el caso fondos reservados a partir de las grabaciones que encontraron en el domicilio del comisario José Villarejo tras su detención en noviembre de 2018.

“Nos aseguraron, de hecho, que seríamos premiados con la blanca o la roja [distinciones policiales que aceleran los ascensos o incluso son pensionadas]”, añade el agente en cuestión. “Porque era un encargo de lo más alto”, añade esta misma persona.

Documentos sobre los líderes del PP

La UAI entregó al Juzgado de la Audiencia Nacional, que instruye las diligencias de la operación Tándem, un informe en el que se afirma que el objetivo final del operativo contra Bárcenas era la recuperación de una serie de documentos sensibles que afectaban a Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Javier Arenas.

Y para poner en marcha ese operativo contra el ex tesorero de Génova, el Ministerio del Interior desplegó un plan de gran calado, financiado con dinero de la caja de los fondos reservados, que todos los años aprueba el Congreso para combatir el terrorista y el crimen organizado.

La cúpula de Interior, primero, compró al chófer de Bárcenas para que se convirtiera en topo en el entorno familiar de los Bárcenas. El conductor fue sobornado con 48.000 euros y una plaza de subinspector en el Cuerpo Nacional de Policía. La UAI dispone de los recibos de las entregas de dinero firmados por el propio conductor, que así mismo fueron encontrados en el domicilio de Villarejo.

El secuestro de la familia Bárcenas

Después, desplegó a 80 agentes de la Unidad Especial de Seguimiento (UES) de la Comisaría General de Información para que vigilaran los movimientos del ex tesorero y su familia: su esposa Rosalía Iglesias y su hijo Guillermo, el fundador y cantante del grupo Taburete. Todos los días los Bárcenas eran seguidos por dos equipos, formados cada uno por diez agentes.

Y, por último, el 23 de octubre de 2013, un delincuente que se hizo pasar por sacerdote de Instituciones Penitenciarias secuestró a la familia Bárcenas durante hora y amenazó a punta de pistola con matar a sus integrantes si no le entregaban tres pendrives que, según el mercenario, guardaba el ex tesorero en el despacho de su vivienda.

Para perpetrar el secuestro el falso cura percibió por adelantado diez mil euros de la partida de los fondos reservados de Interior. Además sus captores le prometieron otros 40.000 si conseguía recuperar los pendrives que, supuestamente, contenían los documentos del ex tesorero.

Objetivo: recuperar los papeles de Bárcenas

La operación contra Bárcenas fue activada una vez que éste fue despedido de la tesorería del partido y amenazó con filtrar una serie de documentos que se había llevado de la sede del PP. Los papeles afectaban a una supuesta caja B de los populares y a sobresueldos que había recibido en negro los altos cargos de la formación política.

A partir de ahí Bárcenas se convirtió en una prioridad estratégica del PP y de La Moncloa. Los agentes de la UES se convirtieron en su sombra hasta que el ex tesorero ingresó en prisión en junio de 2013 por orden del juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, que entonces investigaba en caso Gürtel. Y a partir de ese momento el dispositivo policial se reorientó hacia su mujer y su hijo que lo visitaban a menudo en la cárcel madrileña de Soto del Real.

Fuentes internas del operativo policial manifestaron a OKDIARIO que en aquellas fechas el entonces presidente Mariano Rajoy se mostraba preocupado por los documentos de Bárcenas, hasta el punto que llegó a convertirse en una obsesión. Algo parecido, le sucedió a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, como quedó plasmado en los encuentros que mantuvo con Villarejo y que éste grabó de manera subrepticia.

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