'CASO JULIO IGLESIAS'

La ex empleada dijo que estaba superando una «grave depresión» y que no tenía dinero para pagarse el tratamiento

La denunciante dijo que no podía pagar ni 15 dólares de terapia por sesión y tuvo que abandonar el tratamiento

La ex empleada dijo que estaba superando una «grave depresión» y que no tenía dinero para pagarse el tratamiento
Fotos de la ex empleada de Julio Iglesias de vacaciones.
Luis Balcarce

El relato de «Rebeca» incluye un elemento que genera compasión: la pobreza. Según contó, tras dejar su trabajo con Julio Iglesias quedó tan devastada económicamente que apenas podía permitirse tratamiento psicológico para superar la «grave depresión» que supuestamente le había causado el cantante.

Sin embargo, las redes sociales de la denunciante cuentan una historia radicalmente diferente: viajes internacionales a Courchevel, Ibiza, Whistler en Canadá, hoteles de lujo, equipamiento de esquí, paddle surf y un estilo de vida que requiere una capacidad económica considerable.

Según su relato, estaba tan desesperada y sin recursos que antes de poder acceder a terapia psicológica profesional. Entre agosto y diciembre de 2022, Rebeca mantuvo una terapia psicológica con el neuropsicólogo de iniciales A. M. El neuropsicólogo diagnosticó a «Rebeca» con «depresión por distimia, un tipo de depresión persistente a lo largo del tiempo, incluso antes de su paso por la casa de Julio Iglesias». Es decir, según el propio diagnóstico profesional, «Rebeca» ya sufría depresión crónica antes de trabajar para el cantante.

«15 dólares por sesión»

“Le había afectado enormemente, sobre todo en síntomas relacionados con autoestima […]. Muchos de los síntomas que se encuentran en una persona con depresión se habían agravado en el caso de [Rebeca] de manera significativa”.

Según elDiario.es, el neuropsicólogo A. M. declaró que conocía previamente a «Rebeca» porque había sido su profesor de inglés, lo que generaba «confianza» entre ellos. Consciente de su supuesta precaria situación económica, le cobraba solo 15 dólares por sesión, una fracción del precio habitual. Sin embargo, incluso con ese descuento considerable, «Rebeca» terminó las sesiones alegando problemas financieros. En total realizaron 15 consultas.

El especialista recordó que hacia el final del tratamiento, «Rebeca» presentaba «muchos síntomas cardiológicos que a veces son típicos de los trastornos de ansiedad». En la última sesión, según su testimonio, le dijo que no le pagara y usara ese dinero para hacerse una revisión cardiológica. La recuperación psicológica debió haber sido notable porque sólo años después y días antes de denunciar a Julio Iglesias realizó una serie de viajes de destinos de lujo que inmortalizó en su cuenta de Instagram.

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