El CNI propició la detención de Conde mientras escribía el libro ‘Mi amigo el Rey’

Mario Conde - CNI
Mario Conde. (Foto: EFE)
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El CNI propició la investigación y la posterior detención de Mario Conde al tener conocimiento de que el ex banquero negociaba con una editorial la publicación de un nuevo libro titulado Mi amigo el Rey en el que, supuestamente, pensaba desvelar sus estrechas relaciones con Don Juan Carlos. Según fuentes próximas al ex banquero, los servicios secretos tenían conocimiento de sus movimientos de dinero entre Suiza y España, vía Londres, y facilitaron la información a la Guardia Civil, que puso en marcha una operación policial que culminó con la detención de Conde en abril de 2016. El ex banquero regresaba a la cárcel 23 años después del caso Banesto.

OKDIARIO publicó ayer que Conde había compartido con el CNI un mismo testaferro, el abogado Francisco Javier de la Vega Jiménez, que le ayudó a repatriar a España 12 millones de euros, por los que la justicia le acusa de blanqueo de dinero. El fiduciario constituyó una red de sociedades opacas, en las que figuraba como administrador único, y a través de ellas abrió una serie de cuentas bancarias para facilitar el transporte del dinero desde el extranjero a España. El bróker, que fue detenido junto a Conde y otras seis personas en la misma redada policial, le confesó una vez en la cárcel al ex banquero que colaboraba con el CNI y que había utilizado la misma trama societaria para mover fondos reservados de La Casa, como también se conoce a los servicios secretos. Así mismo le desveló que su hermana era un alto cargo del espionaje español y que los agentes de la UCO se habían llevado de su despacho documentos secretos del CNI.

Mario Conde y Don Juan Carlos mantuvieron una íntima y larga amistad en los años ochenta hasta que se vio frustrada en 1994 tras la entrada del banquero en prisión por el caso Banesto. Conde nunca perdonó a su egregio amigo que no moviera un dedo por él y así lo ha manifestado públicamente en más de una ocasión. La influencia del banquero sobre Su Majestad era tan evidente que, en 1993, se permitió el lujo de colocar a su amigo Fernando Almansa como jefe de la Casa del Rey, en sustitución de Sabino Fernández Campo.

En septiembre de 2014, cuando Don Juan Carlos se enteró de que Conde preparaba la edición de un nuevo libro que pensaba encabezar con el título Mi amigo el Rey se encendieron todas las alarmas en el entorno de La Zarzuela. Desde el círculo de cortesanos del entonces ya Rey egregio surgieron muchas preguntas: ¿Hasta dónde estaría dispuesta a llegar el ex banquero? ¿Desvelaría los secretos más íntimos y económicos de tantos años de relación? ¿Actuaría por despecho? Los amigos de SM prefirieron no esperar a las respuestas.

OKDIARIO ha podido constatar la existencia del proyecto literario de Conde que, en aquellas fechas, negociaba su publicación con la representante de una importante editorial. El empresario tenía experiencia en las librerías pues con anterioridad había publicado una decena de libros, entre los que destacaban El Sistema, Memorias de un preso, Los días de Gloria y De aquí se sale, entre otros.

Según fuentes próximas a Conde, a partir de finales de 2014 se desató una cacería contra el ex banquero. La noticia del proyecto editorial llegaba a palacio tres meses después de la abdicación de Su Majestad, el 2 de junio del mismo año. Don Juan Carlos, al asumir esa decisión, no sólo renunciaba a la Corona sino también a su inmunidad penal, ya que la Constitución sólo ampara a la institución real. Se convertía en un ciudadano justiciable y, pronto, tuvo la oportunidad de descubrirlo cuando prosperó en el Tribunal Supremo una demanda de paternidad contra él.

Por tanto, el proyecto editorial de su otrora amigo levantó muchas suspicacias entre su círculo de influencias. Su Majestad ya había vivido una experiencia desagradable con el libro El Rey, conversaciones con Don Juan Carlos I de José Luis de Vilallonga, que el mismo había autorizado, y no estaba dispuesto a tropezar por segunda vez en la misma piedra. Además, como se encargaban de recordarle sus cortesanos, entre cacería y cacería, Conde no dudaría en escribir el libro desde el despecho, desvelando sus experiencias inconfesables con el ya Rey emérito. Aquella obra podía provocarle más de un quebradero de cabeza.

“Ante las cavilaciones del Rey, su camarilla, lo convencen para que consiga que el libro no vea la luz aunque tuviera que llevarse por delante a su autor”, se queja una persona de confianza de Conde.

Aunque el entorno de Don Juan Carlos conocía de manera fehaciente de que los 12 millones de euros que en 2014 habían sido repatriados a España nada tenían que ver con Banesto, según fuentes próximas a Conde, los servicios secretos propiciaron una exhaustiva investigación contra el empresario. Finalmente, fue la UCO, la unidad de élite de la Guardia Civil, la que llevó a cabo la operación contra el ex banquero. La misión fue dirigida por su número dos, Francisco Almansa, teniente coronel jefe del departamento de Delincuencia Económica y Contra la Corrupción.

Aquellas pesquisas provocaron cierta sorpresa en el seno de la Policía porque los expertos de la UDEF, con anterioridad, tras un exhaustivo chequeo al dinero repatriado por Conde desde el extranjero, ya habían dado por concluido el caso al no detectar ningún delito.

Se daba así mismo la circunstancia de que el abogado De la Vega, el testaferro del ex banquero, que se encargaba de repatriar los 12 millones de euros a España a través de una red de sociedades instrumentales, trabajaba desde hacía tiempo para los servicios secretos. El propio fiduciario lo ha asumido cuando al reclamar en el Juzgado los archivos y documentos que la UCO se llevó de su despacho en día de la redada, alegando que pertenecían al CNI.

A todo ello había que añadir que la hermana de De la Vega ocupaba un cargo de confianza en la cúpula del CNI. Esa relación familiar tan rocambolesca levantaba todo tipo de suspicacias sobre los datos sobre Conde, que podrían haber llegado a la sede de los espías en la carretera de La Coruña de Madrid.

En la Audiencia Nacional se quejan de que la descoordinación entre el CNI y la UCO, que sorprendentemente incautó documentos reservados de los servicios secretos en el despacho profesional de De la Vega, ha provocado un conflicto de intereses que beneficia a los encausados. Las fuentes consultadas califican la operación de “chapuza policial”.

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