GUERRA POR LAS TIERRAS RARAS

La nueva fase estratégica de EEUU contra China por las tierras raras: la guerra que decidirá del control de la tecnología del futuro con Trump invirtiendo 200.000 millones

EEUU moviliza al Pentágono y a Wall Street para romper la dependencia de China en minerales clave para la IA, los chips y la defensa

EEUU china tierras raras
El Pentágono. (Foto: Redes sociales)
Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

EEUU ha movilizado 200.000 millones y a Wall Street para romper el dominio chino de las tierras raras. A continuación, se desglosa cómo será la nueva fase estratégica de EEUU contra China por las tierras raras: la guerra que decidirá el control de la tecnología del futuro con el presidente de EEUU Donald Trump invirtiendo 200.000 millones. El Pentágono crea así el Deal Team Six, formado por ex banqueros y financieros, para financiar minas, refinerías e industrias estratégicas y reducir la dependencia de Pekín en minerales clave para la IA, los chips y la defensa.

La guerra tecnológica entre Estados Unidos y China ha entrado en una nueva fase. Washington ha puesto en marcha una ofensiva estratégica para romper la dependencia occidental de las tierras raras chinas, movilizando hasta 200.000 millones de dólares y reclutando incluso a veteranos de Wall Street para reconstruir toda la cadena de suministro y buscar otros países y lugares de Estados Unidos de donde extraer los minerales críticos, conocidos como tierras raras, que actualmente domina China.

El proyecto está liderado por el Pentágono y gira alrededor de un grupo bautizado como Deal Team Six, inspirado en el famoso SEAL Team Six de las fuerzas especiales estadounidenses. Entre otras misiones, cazaron al terrorista del 11-S Osama Bin Laden. Su misión no es militar, sino económica: asegurar minas, refinerías e industrias de imanes permanentes fuera del control de Pekín.

Un equipo financiero al servicio del Pentágono

Deal Team Six forma parte de la Unidad de Defensa Económica del Departamento de Defensa y está integrado por exbanqueros de inversión y expertos en capital privado. El grupo tiene capacidad para movilizar hasta 200.000 millones de dólares durante los próximos tres años.

El objetivo es financiar proyectos estratégicos ligados a:

  • Extracción de tierras raras en Estados Unidos y otros países que no sean China.
  • Refinado de minerales críticos.
  • Fabricación de imanes permanentes.
  • Contratos de suministro a largo plazo.

Washington considera que la dependencia actual de China representa una amenaza directa para su seguridad nacional y para sectores clave como la inteligencia artificial, la defensa o el automóvil eléctrico.

China domina el mercado global

El gigante asiático controla actualmente cerca del 70% de la extracción mundial de tierras raras y mantiene una posición todavía más fuerte en el refinado y procesamiento de estos minerales, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

Además, posee unas reservas estimadas de 44 millones de toneladas, más del doble que Brasil, el segundo país con mayores reservas conocidas.

El verdadero poder de Pekín no está solo en la minería, sino en el control industrial de toda la cadena:

  • Refinado químico.
  • Procesamiento.
  • Fabricación de imanes.
  • Suministro global, debido a que China seguirá dominando el refinado mundial al menos hasta comienzos de la década de 2030.

El ‘arma’ estratégica de Pekín

Las tierras raras son esenciales para fabricar:

  • Vehículos eléctricos.
  • Teléfonos inteligentes.
  • Turbinas eólicas.
  • Chips.
  • Misiles.
  • Radares.
  • Armamento de precisión.

Minerales como el neodimio o el praseodimio son imprescindibles para los imanes permanentes utilizados tanto en motores eléctricos como en sistemas militares avanzados.

China ha empezado a utilizar esa ventaja como herramienta geopolítica. Cuando Washington endureció los aranceles sobre productos chinos, Pekín respondió restringiendo exportaciones de tierras raras, afectando incluso a fabricantes estadounidenses como Ford, que tuvo que paralizar temporalmente algunas líneas de producción.

La respuesta de Washington

La Casa Blanca considera que ya no puede depender de China para materiales estratégicos. Por eso EEUU ha activado:

  • Inversiones públicas y privadas en Estados Unidos y otros países.
  • Decretos.
  • Fondos soberanos.
  • Alianzas internacionales.

El presidente de EEUU Donald Trump ha firmado además una orden ejecutiva para impulsar la producción nacional de minerales críticos bajo la Ley de Producción de Defensa, una herramienta reservada normalmente para contextos de guerra o emergencia nacional.

Firmas financieras estadounidenses ya están creando grandes consorcios para asegurar suministro fuera de China. Uno de ellos, liderado por Orion Resource Partners, movilizó 1.800 millones de dólares junto a fondos soberanos de Abu Dabi.

Críticas y sospechas de conflictos de interés

El plan también ha despertado polémica en Washington. Algunos críticos alertan de posibles conflictos de interés debido a la conexión entre altos cargos del Pentágono y empresas vinculadas al sector minero y de defensa.

Una batalla por el control tecnológico del siglo XXI

Para Washington, esta guerra va mucho más allá de la minería. La inteligencia artificial, los centros de datos, los coches eléctricos, los chips avanzados y la industria militar dependen de minerales críticos cuya cadena de suministro sigue controlada mayoritariamente por China. Por eso EEUU ha decidido convertir las tierras raras en una prioridad estratégica nacional.

La gran cuestión ahora es si Washington podrá reconstruir a tiempo una cadena de suministro alternativa frente a un dominio chino construido durante décadas.

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