Duterte ordena al Ejército filipino la ocupación de las islas Spratly en un desafío directo a China

Filipinas
El presidente filipino, Rodrigo Duterte, pasa revista a sus tropas en su 120 aniversario, en Manila. (AFP)

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, anunció este jueves haber ordenado el despliegue de sus militares en arrecifes e islotes deshabitados y en disputa en el mar de China Meridional, lo que podría provocar la ira de Pekín. Duterte explicó a los periodistas que ordenó al ejército desplegarse y construir infraestructuras en algunos islotes del archipiélago de las islas Spratly, que su país reivindica como parte integrante del territorio filipino.

«Ordené a las fuerzas armadas ocuparlos todos», declaró el jefe del Estado a los periodistas durante la visita a una base militar en la isla de Palawan, en el oeste de Filipinas. «Construid infraestructuras e izad la bandera filipina», continuó, añadiendo que Manila reivindicaba «nueve de diez» islas, arrecifes o cayos de las Spratly.

Duterte
Las islas Spratly, reivindicadas por Filipinas, China, Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán.

Pekín considera como su territorio nacional la casi totalidad del mar de China Meridional, para disgusto de Manila y de otros países del sureste asiático que también tienen sus reivindicaciones. China se basa en una delimitación de «nueve líneas» aparecidas en los mapas chinos que datan de los años 1940 del siglo XX.

Desde hace años, Pekín dirige una política muy agresiva de colonización de minúsculos arrecifes, donde lleva a cabo grandes obras de construcción y terraplenes.

Pekín dice que sus intenciones son pacíficas, pero sus detractores la acusan de querer dirigir una política de hechos consumados y estiman que la libertad de navegación en una zona estratégica para el comercio mundial está amenazada.

«Es nuestro»

«Parece que todo el mundo va a sacar tajada allá en las islas, así que más nos valdría poblarlas que dejarlas vacantes», declaró el jefe del Estado filipino en un discurso que rompe con la actitud conciliadora hacia Pekín que tenía desde su llegada al poder, en el verano boreal pasado.

«Al menos, vayamos ahora a recuperar lo que nos pertenece y hagamos saber claramente que es nuestro», continuó.

Duterte afirmó que podría viajar a las zonas en disputa el 12 de junio, día del aniversario de la independencia filipina.

Contactado por la AFP, un responsable de la embajada de China en Filipinas parecía sorprendido cuando se le comunicó la proporción de las declaraciones de Duterte, y dijo que consultaría al ministerio de Relaciones Exteriores chino.

Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán también tienen reivindicaciones conflictivas en algunas zonas del mar de China Meridional.

Primera cumbre Trump-Xi

Los contenciosos territoriales en el mar de China Meridional están en la agenda de la primera cumbre, este jueves en Florida, entre el presidente chino, Xi Jinping, y el presidente estadounidense, Donald Trump.

Estas disputas constituyeron una gran fuente de discusiones entre Manila y Pekín bajo la presidencia del predecesor de Duterte, Benigno Aquino, que hizo de la defensa de la soberanía filipina una cuestión de orgullo nacional, y llevó el asunto ante el Tribunal Permanente de Arbitraje.

El julio, la jurisdicción de La Haya juzgó ilegales las reivindicaciones de Pekín.

Duterte tomó la dirección opuesta desde su llegada al poder, optando por darle la espalda al aliado histórico estadounidense, para iniciar un acercamiento con Pekín, y obtener los miles de millones de dólares en inversiones prometidos a su país.

A mediados del mes de marzo, el presidente, conocido por su discurso directo y sus declaraciones radicales, a veces rectificadas ‘a posteriori’, dijo una vez más no tener la capacidad de impedir a China construir en un arrecife disputado.

«¿Qué quieren que haga? ¿Que le declare la guerra a China? No puedo. Perderíamos nuestro ejército y nuestra policía y nuestra nación sería destruida», dijo.

El ejército filipino posee actualmente una guarnición en la isla de Thitu, la más grande del archipiélago de las Spratly, que Manila reivindica.

China, por su parte, tomó el control en los años 1990 del arrecife de Mischief, en el interior de la zona económica exclusiva de Manila. Filipinas frustró unos años más tarde una de sus construcciones en el arrecife cercano de Thomas, con el fin de afirmar su soberanía en la zona.

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