Los combates se intensifican en Trípoli tras el contraataque del Gobierno libio

Los combates redoblaron de intensidad el sábado a las puertas de Trípoli, después de que las fuerzas leales al Gobierno de Unidad Nacional (GNA) anunciaran una "fase de ataque" contra las tropas del mariscal Jalifa Haftar, lanzadas a la conquista de la capital libia.

Libia
Jalifa Haftar y Abdelfatah al Sisi

Los combates redoblaron de intensidad el sábado a las puertas de Trípoli, después de que las fuerzas leales al Gobierno de Unidad Nacional (GNA) anunciaran una «fase de ataque» contra las tropas del mariscal Jalifa Haftar, lanzadas a la conquista de la capital libia. Las tropas del Ejército Nacional Libio (ENL) del mariscal Haftar, el hombre fuerte del este del país, lanzaron el 4 de abril una ofensiva contra el GNA, dirigido por Fayez al Sarraj y único gobierno reconocido por la comunidad internacional.

Las posiciones estaban fijadas en las afueras del sur de Trípoli desde hace varios días. Pero después de haber frenado el avance del ENL, «hemos empezado la fase de ataque», declaró el sábado a la AFP Mustafá al Meyii, un portavoz de la operación militar del GNA. «Se han dado órdenes desde primera hora de la mañana para avanzar y ganar terreno», afirmó.

Este contraataque se produce  al día siguiente de que la Casa Blanca anunciara una conversación telefónica el lunes entre el presidente Donald Trump y el mariscal Haftar sobre una «visión común para la transición de Libia hacia un sistema político democrático y estable».

Los dos hombres hablaron en especial «de la necesidad de lograr la paz y la estabilidad en Libia», según la Casa Blanca, que indicó que el presidente Trump «reconoció el papel significativo del mariscal Haftar en la lucha contra el terrorismo y la salvaguardia de los recursos petroleros de Libia».

«Hemos ganado la batalla política y hemos convencido al mundo de que las fuerzas armadas [del ENL] combaten el terrorismo», celebró el sábado por la noche el portavoz del ENL, Ahmad al Mesmari.

Mesmari habló de «combates muy violentos» en varios frentes, y afirmó que «el enemigo recibió refuerzos de los terroristas de Al Qaida y del [grupo yihadista] Estado Islámico y de mercenarios extranjeros». En cambio no reconoció la pérdida de algunas posiciones, en especial en Ain Zara, en la periferia de Trípoli. Un equipo de la AFP en el terreno confirmó un avance de las fuerzas leales al GNA en Ain Zara, donde la línea del frente se desplazó unos kilómetros hacia el sur.

Los combates continuaban por la tarde en una nueva líena, dividida por un montículo de terreno. Los dos bandos se enfrentaban en este frente con disparos de armas ligeras y ametralladoras, disparos de obuses, cohetes y cañones antiaéreos. Las fuertes detonaciones resonaron en varios barrios de la capital libia durante todo el día.

La Fuerza de Protección de Trípoli -coalición de milicias tripolitanas pro-GNA y apoyada por la fuerza antiterrorista de la ciudad de Misrata- avanzó en Wadi Rabie, igualmente en la periferia sur de Trípoli, gracias a un ataque con «artillería pesada y armas de calibre medio desde primera hora de la mañana», indicó a la AFP un comandante de esta fuerza en el terreno.

Se realizaron siete ataques aéreos contra posiciones militares del ENL, en particular al sur de Gharian, situada a unos 100 km al suroeste de Trípoli, así como contra la base aérea de Al Wotya, unos 50 km más allá, según otro portavoz, el coronel Mohamed Gnunu. Al Sarraj celebró el «avance» de sus tropas y les pidió en un comunicado respetar el derecho humanitario internacional.

Por su parte, el ENL afirmó que estaba «tomando el control de varias posiciones nuevas en el frente de batalla en Trípoli». «Nuestras fuerzas están progresando a medida que las milicias del GNA se retiran de todos los frentes», afirmó en su página oficial de Facebook.  «Han llegado refuerzos a los frentes – brigadas militares, batallones del ejército – para (ganar) la batalla lo antes posible», agregó el ENL.

Desde el inicio de la ofensiva de Haftar, el 4 de abril, los combates causaron al menos 220 muertos, 1.066 heridos y más de 30.000 desplazados, según la ONU, que teme una reanudación de los enfrentamientos en este país habitualmente golpeado por los conflictos desde la caída de Muamar Gadafi en 2011.

Su enviado en Libia, Ghassan Salamé, advirtió el jueves sobre el riesgo de una «escalada generalizada» del país, y consideró en una entrevista con la AFP que la ofensiva de Haftar había sido «estimulada» por las divisiones internacionales.

El punto muerto persiste en el Consejo de Seguridad, donde Reino Unido se esforzó en vano, con el apoyo de Alemania y Francia, para hacer aprobar una resolución que pide un alto el fuego y un acceso de la ayuda humanitaria incondicional a las zonas de combate. Pero Estados Unidos y Rusia, por una vez en la misma línea, se oponen, a riesgo de debilitar los esfuerzos de la ONU en esta cuestión.

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