La insólita historia de la primera Plaza de Toros de Barcelona (y no fue la Monumental): se derribó hace 82 años
En los últimos meses ha habido varias polémicas por la destrucción de plazas de toros, pero no es una situación nueva. Muchos creen que Barcelona sólo existió La Monumental, pero años antes había otra plaza y casi nadie la recuerda.
Hasta el año 1944 en la ciudad condal había otra plaza de toros: se llamaba El Torín. Se inauguró en 1834 en la Barceloneta y fue escenario de uno de los episodios más violentos y determinantes de la Barcelona del siglo XIX.
En 1944 se derribó, pero por el camino dejó una de las historias más incómodas de la ciudad y una canción para el recuerdo.
La primera plaza de toros fija de Barcelona, que casi nadie recuerda
Las corridas de toros no eran algo nuevo en Barcelona. Se celebraban desde el siglo XVI, pero de forma esporádica y sin un recinto fijo.
Como ocurrió en otras ciudades españolas, eso cambió en julio de 1834, cuando la Casa de la Caridad encargó al arquitecto Josep Fontserè i Domènech la construcción de una plaza estable sobre los antiguos terrenos del matadero, entre la Barceloneta y la Ciutadella.
Así nació El Torín, un coso pensado para las clases populares que pronto se convirtió en un punto neurálgico del ocio barcelonés. De hecho, fue una plaza pionera por el tipo de festejo.
Ya en el siglo XIX, las ovaciones del público se acompañaban con música, algo inédito hasta entonces. Además, el recinto fue inmortalizado en una serie de pinturas taurinas del artista Ramón Casas, lo que demuestra su relevancia cultural más allá del espectáculo.
La corrida que incendió Barcelona y clausuró la plaza de toros
Antes de su destrucción, El Torín tuvo que cerrar durante seis años por culpa de unos incidentes. Todo comenzó el 25 de julio de 1835, justo un año después de su inauguración.
Aquella tarde se organizó una gran corrida que terminó en desastre. Los toros fueron considerados demasiado mansos y el público estalló. Primero volaron objetos a la arena; después, los espectadores la ocuparon y destrozaron por completo. Hasta asesinaron a varios animales.
Pero lo peor llegó después. La protesta se trasladó a las calles y avanzó hacia La Rambla. Lo que había empezado como una reacción a una mala corrida derivó rápidamente en un estallido anticlerical.
Varios conventos fueron atacados y quemados, entre ellos los de Santa Caterina, Sant Josep y los carmelitas. Aquella noche murieron una decena de frailes y Barcelona quedó envuelta en llamas. La respuesta de las autoridades fue contundente: El Torín cerró sus puertas.
Cuándo cerró definitivamente El Torín de la Barceloneta
El recinto reabrió a mediados del siglo XIX y durante décadas acogió espectáculos populares y nuevas corridas. En su ruedo tomó la alternativa Pedro Aixelá Peroy, el primer torero catalán en hacerlo.
Sin embargo, el auge de nuevas plazas precipitó su decadencia. La inauguración de Las Arenas y, más tarde, de la Plaza Monumental de Barcelona dejó al Torín relegado al pasado.
Su última corrida se celebró el 23 de septiembre de 1923. Dos décadas después, en 1944, la primera plaza de toros de Barcelona fue derribada. En 1954, los terrenos pasaron a manos de Catalana de Gas, que los transformó en un campo de fútbol para sus trabajadores.