Conmoción entre los arqueólogos egipcios tras hallar bajo el desierto de Egipto un antiguo monasterio bizantino
El descubrimiento de un monasterio bizantino bajo las arenas del desierto egipcio vuelve a situar al Alto Egipto en el centro del debate arqueológico internacional. Las excavaciones realizadas en Sohag han permitido ampliar el conocimiento sobre una etapa histórica marcada por la convivencia entre tradiciones locales y nuevas formas de espiritualidad cristiana.
Este monasterio bizantino, identificado como un complejo residencial completo, plantearía así nuevas líneas de investigación sobre la vida cotidiana, la autosuficiencia económica y la arquitectura religiosa durante el periodo de dominación bizantina.
¿Qué hacía un monasterio bizantino en el medio del Alto Egipto?
Las excavaciones en el enclave conocido como Al-Deir, situado en la aldea de Al-Qarya, han permitido identificar los restos de un asentamiento monástico de grandes dimensiones. Según señaló en un comunicado el Ministerio de Turismo y Antigüedades, se trata de uno de los conjuntos mejor conservados de su tipo en el sur de Egipto.
El ministro Sherif Fathy señaló que este tipo de hallazgos confirma la diversidad del patrimonio histórico egipcio y refuerza las estrategias destinadas a potenciar el turismo cultural en zonas alejadas de los circuitos tradicionales.
En paralelo, desde el Consejo Supremo de Antigüedades subrayaron que el enclave ofrece una visión directa de cómo se estructuraban las comunidades religiosas durante el periodo bizantino.
Los estudios preliminares apuntan a un asentamiento estable y organizado, concebido para albergar a una comunidad autosuficiente. Esta característica convierte al monasterio bizantino de Sohag en una pieza clave para entender la expansión del cristianismo en el valle del Nilo.
Arquitectura en adobe: ¿Cómo se construyó este monasterio bizantino?
Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es el uso exclusivo del adobe como material constructivo. Los arqueólogos han documentado varios edificios rectangulares orientados de oeste a este, con dimensiones que oscilan entre los 8 y los 14 metros de longitud.
Las estructuras conservan restos de revestimientos de yeso, nichos empotrados y hornacinas. En algunos casos, los espacios principales cuentan con un ábside en el extremo oriental, lo que indica su uso para prácticas litúrgicas.
Junto a estas estancias se han identificado pequeñas habitaciones abovedadas, interpretadas como celdas individuales destinadas al retiro de los monjes.
El conjunto se completa con patios situados en la parte sur de los edificios, que funcionaban como accesos principales, y con estructuras circulares asociadas a zonas comunes. Todo ello refuerza la idea de un monasterio bizantino planificado para combinar vida comunitaria y aislamiento espiritual.
Las curiosas instalaciones de este monasterio hallado en Egipto
Más allá de las áreas residenciales, la excavación ha sacado a la luz instalaciones destinadas a garantizar la subsistencia de la comunidad.
Entre ellas destacan depósitos construidos con ladrillo rojo y piedra caliza, recubiertos con mortero impermeable, que habrían servido para almacenar agua o para usos domésticos y productivos.
El edificio más destacado del conjunto es una construcción de aproximadamente 14 por 10 metros, orientada de este a oeste, identificada como la iglesia principal del monasterio bizantino. Su planta responde al modelo basilical tripartito, con nave central, coro y santuario.
En el interior se han localizado restos de pilastras de adobe, lo que sugiere la existencia de una cúpula central. El santuario presenta un ábside semicircular flanqueado por dos estancias laterales, una disposición habitual en las iglesias coptas. Este espacio constituía el núcleo espiritual del complejo y articulaba la vida religiosa de la comunidad.
El resto de los objetos hallados en Al-Deir, claves para conocer cómo era la vida cotidiana
El registro material recuperado en el yacimiento aporta información directa sobre la actividad diaria del monasterio. Entre los hallazgos destacan ánforas de almacenamiento, algunas con inscripciones que podrían corresponder a marcas de propiedad, contenidos o sistemas de control interno.
Especial interés tienen los óstraka, fragmentos de cerámica o piedra reutilizados como soporte de escritura. Varios de ellos conservan textos en lengua copta, cuyo estudio permitirá conocer aspectos administrativos, económicos o religiosos del monasterio bizantino.
A estos materiales se suman utensilios domésticos y fragmentos arquitectónicos de piedra caliza con inscripciones grabadas.
Este conjunto de objetos refuerza la interpretación del enclave como un espacio autosuficiente, donde la producción, el almacenamiento y la escritura formaban parte de una rutina estructurada.
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