Sánchez se va a dar un paseo por Doñana con el Congreso votando el fin de la sedición

El Congreso ha rechazado las cinco enmiendas a la derogación de la sedición

Sánchez acelera el fin de la sedición al tumbar con golpistas y filoetarras las enmiendas en el Congreso

Pedro Sánchez Doñana
Pedro Sánchez, en el Parque Nacional de Doñana.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado este jueves el Parque Nacional de Doñana mientras el Congreso votaba las cinco enmiendas a la totalidad registradas a su propuesta para derogar el delito de sedición. El Gobierno ha acelerado los trámites para que esta nueva cesión a los golpistas esté lista antes de que termine el año.

Sánchez ha ocupado su agenda este jueves con una visita a Doñana, precisamente el lugar en el que acostumbra a pasar sus vacaciones. Ha estado acompañado por la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. Esta mañana, el presidente socialista presidió la presentación del proyecto de Cepsa Valle andaluz del Hidrógeno Verde, en San Roque (Cádiz).

Moncloa ha dado buena cuenta de esta visita, remitiendo a la prensa una serie de fotografías y un vídeo. En este material se ve a Sánchez sonriente y relajado mientras escucha con atención a los responsables del espacio natural. El líder socialista, han destacado fuentes gubernamentales, «ha reafirmado el compromiso del Gobierno con Doñana, el humedal más importante de España y uno de los principales de Europa».

Y todo ello, a la misma hora que el Congreso rechazaba las enmiendas a la totalidad presentadas por el Partido Popular, Vox y Ciudadanos al proyecto del Gobierno para eliminar el delito de sedición por el que fueron condenados los líderes del procés. Junts y la CUP también han presentado su texto alternativo aunque, en este caso, para pedir que se anulen las condenas a los impulsores del referéndum separatista y se suprima el delito de desórdenes públicos.

Con esta nueva cesión al independentismo, Sánchez pretende fulminar del Código Penal el delito de sedición y reemplazarlo por otro de «desórdenes públicos agravados», lo que supone una sustancial rebaja de las penas, de 15 a cinco años de cárcel.

Enmiendas

El Gobierno ha podido superar este nuevo trámite en el Congreso apoyándose en sus aliados habituales, como Bildu y ERC, de forma que la supresión de la sedición enfila su trámite parlamentario para que pueda estar en vigor lo antes posible. El Ejecutivo ha maniobrado para acelerar al máximo los plazos, comprimiendo en sólo dos días la presentación de enmiendas a la totalidad de los grupos.

Durante la defensa de la enmienda del Partido Popular, el secretario general del grupo en el Congreso, Carlos Rojas, ha advertido que, cuando el PP vuelva a gobernar, «el delito de sedición volverá al Código Penal».  «Su crédito con los españoles ya ha finalizado», ha avisado a la bancada del Gobierno.

La propuesta del PP era dejar igual las penas previstas actualmente por sedición y añadir como delito la convocatoria ilegal de un referéndum, algo que precisamente defendía Sánchez en la última campaña electoral.

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