España y Portugal reabren sus fronteras

Sánchez se salta el protocolo con Portugal y el Rey le pone en su sitio

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha saltado este miércoles el protocolo oficial en su visita con Felipe VI al acto de reapertura de la frontera entre España y Portugal. Ha tenido que ser el Monarca el que le ha indicado dónde reubicarse en el sitio que le correspondía junto al presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, y al primer ministro luso, António Costa.

En su paseo por la muralla de la Alcazaba de Badajoz, el jefe del Ejecutivo ha cometido un error y se ha colocado en medio de la fotografía. En ese momento Felipe VI ha caído en el error del líder del PSOE y discreta y amablemente le ha indicado el lugar en el que debía estar.

Tras las indicaciones del jefe del Estado, Pedro Sánchez se ha colocado en uno de los laterales de la imagen, dejando el lugar protagonista al presidente de Portugal y al primer ministro luso. Un centenar de periodistas y medios gráficos han presenciado el momento.

Poco después, en su cuenta personal de Twitter, Sánchez ha informado del acto celebrado con Portugal para la reapertura de fronteras sin citar en ningún momento al Rey.

La última de muchas

La metedura de pata de Sánchez no es ni mucho menos la primera en materia de protocolo. La más sonada fue en la recepción el 12 de octubre de 2018 en el Palacio Real. Entonces, Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez, tras estrechar la mano a los Reyes, se colocaron a su lado y como unos miembros más de la Casa del Rey  empezaron a dar apretones de mano. Tras saludar a la ‘popular’ Ana Pastor y a otros altos cargos del Estado, el servicio de Protocolo de Casa Real tuvo que advertir al matrimonio de que no debían protagonizar el ‘besamanos’ y Sánchez y su esposa finalmente se apartaron.

Pocos días después Sánchez fue corregido por el entonces presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. En una visita a Bruselas, el presidente del Gobierno español comenzó a hablar a los medios de comunicación en un ‘photocall’, un gesto que no estaba contemplado en el protocolo establecido.

Otro momento que corrió como la pólvora, que demuestra el poco interés de Sánchez por el protocolo, fue cuando en una cena con los Reyes se puso un frac de minúsculas dimensiones en comparación con la levita que sobresalía varios palmos. También junto a los Reyes, Sánchez cometió el error de querer captar el protagonismo en la conversación de los monarcas con el paracaidista que se accidentó en el desfile militar del 12 de Octubre.

Un acto muy simbólico

El acto de este miércoles en la frontera hispano-lusa ha estado cargado de simbolismo. Ambos gobiernos han querido escenificar la importancia que conceden a la reapertura de la frontera, cerrada desde el 17 de marzo por la pandemia de coronavirus. La reapertura se produce en un momento en que Portugal está viviendo rebrotes, especialmente en el área de Lisboa, donde se han vuelto a imponer medidas de confinamiento.

Sánchez ha llegado pasadas las 10 de la mañana a la Alcazaba de Badajoz, acompañado por el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara; la delegada del Gobierno, Yolanda García Seco, y el alcalde de la ciudad, Francisco Javier Fragoso. Después, Sánchez ha sido el encargado de recibir al Rey y posteriormente los dos han recibido a sus invitados portugueses, que han llegado juntos al lugar.

Sobre una tarima instalada frente al museo de la Alcazaba, los cuatro se han quitado las mascarillas para escuchar los himnos nacionales, interpretado por un cuarteto de cuerda de la Orquesta de Extremadura. La interpretación ha sido saludada con aplausos, a iniciativa del Rey, que acto seguido se ha acercado, junto con el resto de protagonistas, a saludar a los músicos.

Conforme al protocolo que se había diseñado para el acto, los cuatro han dado después un breve paseo por la muralla, desde la que se divisa el Guadiana y Portugal; primero el Rey con Sousa y más atrás los jefes de Gobierno. Ahí ha sido el momento en el que se ha producido el traspié de Sánchez con el protocolo.

El paseo por lo alto de la muralla han podido verlo desde la calle, varios metros más abajo, apenas una docena de personas situadas tras las vallas de seguridad. La mitad con vivas al Rey y la otra mitad con banderas de la Segunda República y consignas republicanas. Tras una reunión en el lugar, los cuatro se desplazan a Elvas, a unos 20 kilómetros en el lado portugués de la frontera, para escenificar también en su castillo la importancia del momento.

Otro momento curioso del día lo ha dejado Felipe VI que durante micras de segundo ha extendido la mano a Pedro Sánchez olvidando por un momento las medidas de seguridad para conseguir la expansión del coronavirus. De forma rápida ha caído en el error y ha corregido.

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