La red social de moda: los referentes de la derecha emigran a Parler por la censura de Twitter

La batalla cultural se libra en las redes sociales. La decisión de Twitter de censurar y finalmente eliminar el perfil de Donald Trump ha provocado un auténtico boom de Parler, la red social de moda en la que muchos desengañados buscan libertad.

Las grandes plataformas de Internet como Twitter, Facebook, Youtube e Instagram eliminaron el jueves la cuenta oficial de Donald Trump, por considerarle el principal instigador de los graves disturbios que culminaron con el asalto al Capitolio, cuando se celebraba la sesión conjunta del Congreso y el Senado para certificar la victoria electoral de su rival, el demócrata Joe Biden.

Aunque hacía ya varias semanas que casi todos los mensajes de Trump aparecían identificados como «potencialmente engañosos» en Twitter, una red social que censura de forma discrecional miles de cuentas en función de sus posicionamientos ideológicos.

Junto a otros referentes del Partido Republicano, como el senador por el Estado de Texas Ted Cruz y el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, Trump ha anunciado que seguirá siendo activo en otras redes sociales como Parler («hablar», en francés) y Gab, cuyas normas de moderación son mucho menos estrictas.

Y tras ellos, lo hacen ahora numerosos referentes de la derecha española como el ex portavoz de Ciudadanos (Cs) Juan Carlos Girauta, el líder de Cs en la Comunidad Valenciana Toni Cantó o la diputada del PP por el País Vasco Bea Fanjul, hartos de la censura en Twitter.

También el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha invitado a sus seguidores a trasladarse a Parler en busca de un ambiente más respirable. Este éxodo ya tiene nombre: el Twexit, que describe la fuga de usuarios de Twitter emulando el Brexit.

La red de microbbloging Parler fue creada en agosto de 2018 por los alumnos de Informática de la Universidad de Denver John Matze y Jared Thomson. Aunque con un diseño más rudimentario, su estética y funcionamiento es muy similar al de Twitter: en lugar de retuitear se hace «echo» («eco», en inglés) y se vota a los mensajes favoritos, en vez de darle «me gusta».

La plataforma también incluye una función de mensajería directa para que sus usuarios puedan comunicarse en privado. El usuario de Parler puede conocer además cuántas personas han leído cada uno de sus mensajes. Cualquier usuario puede verificar su cuenta, que a partir de ese momento aparecerá identificada con una insignia roja, mientras que las personalidades públicas se reconocen mediante una insignia dorada. Las cuentas parodia aparecen identificadas con una insignia morada.

Las normas de moderación de Parler se basan en los criterios de la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos: sólo censura los mensajes que incluyen pornografía o hacen apología del consumo de drogas o del terrorismo, entre otros supuestos.

Ocho millones de usuarios

Desde su nacimiento, Parler ha experimentado un crecimiento exponencial: en dos años y medio, ya supera los ocho millones de usuarios, si bien se encuentra aún muy lejos de los 175 millones de usuarios activos de Twitter y los más de 2.400 millones de Facebook.

Aunque presume de ser un oasis de libertad, tampoco Parler se libra de la censura. En las últimas horas, tanto Google Play como Apple han anunciado que retirarán de su tienda virtual la aplicación de Parler si no revise sus criterios de moderación de los mensajes, para evitar consignas de índole racista o que alimentan el discurso del odio. No obstante, es posible abrirse una cuenta de usuario desde la propia web de la compañía, Parler.com.

Algunos medios han presentado a Parler como «la red social de la extrema derecha», ya que no sólo se ha convertido en el refugio de los seguidores de Trump y Bolsonaro, sino también en la red favorita de los aficionados a todo tipo de teorías conspiranoicas. Y aquí se enfrenta a una de sus principales debilidades: perderá el atractivo del debate y la discusión, si se reduce la pluralidad de sus usuarios.

La decisión de Twitter y Facebook de eliminar la cuenta de Donald Trump ha abierto el debate sobre la conveniencia de que las grandes plataformas privadas de internet puedan censurar incluso al propio presidente de Estados Unidos, que ha mantenido siempre una difícil relación con estas redes sociales por sus explosivos mensajes. Twitter nunca ha censurado, en cambio, las cuentas de dictadores como el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, o el de Cuba, Nicolás Maduro. Parler ha aprovechado la polémica para presentarse como un paraíso de libertad.

«Somos una plaza comunitaria, una plaza abierta, sin censura… Si puedes decirlo en la calle de Nueva York, puedes decirlo en Parler», ha presumido el director ejecutivo de Parler, John Matze. Muchos desencantados con las redes sociales tradicionales comienzan a explorar ahora este camino. Entre otras novedades, la compañía se planeta ahora incluir publicidad y contenidos patrocinados en la plataforma, para ampliar sus vías de financiación.

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