El preso etarra Iván Apaolaza, condenado por asesinato y ya en tercer grado, muere haciendo senderismo
La autopsia aclarará si ha fallecido de una caída en la montaña o de muerte natural
El etarra fue condenado en 2014 a 123 años de cárcel

El senderista de 54 años encontrado muerto este lunes por los Servicios de Emergencia de Euskadi en el Parque Natural de Peñas de Aia, es el etarra Iván Apaolaza, condenado a 123 años de cárcel por asesinato terrorista hace 11 años y que ya se encontraba disfrutando del tercer grado penitenciario.
Iván Apaolaza fue condenado en el año 2014 a 123 años de cárcel por participar en el atentado con coche bomba que segó la vida del teniente coronel Pedro Antonio Blanco García en enero del año 2000. La condena fue ratificada por el Tribunal Supremo en junio de 2015.
El asesinato en Madrid del teniente coronel Pedro Antonio Blanco acabó con la tregua que ETA había decretado el 5 de septiembre de 1998 y cerró con este crimen el 25 noviembre de 1999. El terrorista huyó de España y fue extraditado por Canadá en el año 2008.
Beneficiado por el Gobierno Vasco
El etarra condenado era uno de los presos de ETA a los que la Consejería de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco le concedió el pasado año el tercer grado penitenciario. Desde entonces, el terrorista podía dormir fuera de la cárcel llevando una pulsera de control telemático.
El etarra condenado, de 54 años, salió el domingo a hacer una ruta de senderismo por el parque natural de Peñas de Aia, en el término municipal de Oiartzun (Guipúzcoa) y su familia denunció su desaparición por la noche porque no había regresado a su casa.
La Ertzaintza, los bomberos y la Cruz Roja, iniciaron un dispositivo de búsqueda en con ayuda de un helicóptero de la Unidad de Vigilancia y Rescate hasta que su cuerpo fue localizado este lunes alrededor de las 10 horas.
Caída accidental o muerte natural
La dificultad de acceso al lugar donde se encontraba el cadáver obligó a la intervención del helicóptero de la Ertzaintza, que lo rescató y lo transportó hasta el punto de encuentro con la funeraria para su posterior traslado al Instituto de Medicina Legal de San Sebastián.
Fuentes de la Ertzaintza descartan cualquier causa de la muerte que no sea una caída accidental o muerte natural y esperan que la autopsia aclare en las próximas horas los motivos del fallecimiento.