Ante su reunión con el president de la Generalitat

Sánchez coordina con instituciones catalanas un mensaje de diálogo frente al discurso rupturista de Torra

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Pedro Sánchez saludando a Quim Torra en Pedralbes. (Foto: EFE)
Carlos Cuesta

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunirá en Barcelona el próximo 6 de febrero con el president de la Generalitat, Quim Torra. El referéndum de independencia y la ley de amnistía para los presos golpistas serán las principales exigencias del presidente catalán. Por eso, el equipo más cercano al jefe del Ejecutivo coordina ya con los empresarios catalanes, la Diputación de Barcelona o los representantes del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona un mensaje contemporizador, basado en el diálogo, para diluir las exigencias y las imposiciones de Torra.

Moncloa pretende de esta forma aislar el discurso rupturista de Torra  presentando al resto de la sociedad catalana como más dialogante y menos radical para que Sánchez pueda salir de este lance algo airoso.

Pedro Sánchez ha preparado con cuidado su visita y su agenda en Barcelona de esta semana. Se entrevistará con el inhabilitado Quim Torra –que ya no es diputado del Parlament y que acaba de recibir un informe de los letrados del Parlament que pone en duda su condición de president–. Pero también lo hará con todo un nutrido número de representantes de instituciones catalanas y de la sociedad civil para diluir la sensación de pleitesía ante el condenando Torra.

La alcaldesa Ada Colau, la presidenta de la Diputación de Barcelona, Núria Marín, o el presidente de Fomento del Trabajo, Josep Sánchez Llibre, figuran en esa lista. Con todos ellos se pretende desdibujar el encuentro con Torra. O, mejor dicho, el mensaje ‘único’ que Torra lanzará en la reunión. La petición de La Moncloa a todos ellos parte de lograr que sus mensajes abran la puerta al diálogo y se aparten del todo o nada que va a plantear el inhabilitado presidente catalán.

La entrevista con el líder de la patronal Fomento será el viernes, un día después de la reunión con Torra, que se producirá el jueves al mediodía. De allí, Sánchez pretende sacar un mensaje preocupado por el futuro de una Cataluña en clave puramente rupturista.

En su agenda también hay una reunión con la alcaldesa de la capital catalana, Ada Colau, a las 11:00 horas, y otra con la presidenta de la Diputación de Barcelona, Núria Marín. Sánchez también se citará con Barcelona Global, una entidad que engloba a 221 empresas, centros de investigación, emprendedores, escuelas de negocio, universidades e instituciones culturales, y a más de 780 profesionales en Barcelona.

Y, de nuevo, se harán públicas las peticiones de todos ellos, más comprensivas con un supuesto “diálogo” –casualmente lo que defienden los pactos entre el PSOE y ERC–, que con una vía unilateral como la que impulsará en su encuentro Torra.

El jueves, además, Sánchez visitará la sede central del PSC en Barcelona, donde se reunirá con la comisión ejecutiva del partido en Cataluña, los primeros secretarios de la formación, diputados del Parlament y del Congreso, y alcaldes de localidades con más de 20.000 habitantes. Sobra decir que, la inmensa mayoría de ellos contribuirá a fabricar un decorado de petición de negociación que minore el efecto de las proclamas de Torra.

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