Monzón (Huesca): ridículo de la «alerta antifascista» ante la respuesta masiva a Vox en la recta final de la campaña
Vox necesita protección policial en Monzón mientras sus rivales hablan de democracia
Un mitin "normal" que necesitó escolta: así fue el acto de Vox en Monzón
En la recta final de la campaña electoral de Aragón, Monzón (Huesca) se convirtió en escenario de la polarización política que caracteriza al partido de Santiago Abascal. Lo que debería ser un acto electoral habitual requirió un dispositivo de seguridad de la Guardia Civil ante una convocatoria de «alerta antifascista» que finalmente se quedó en tres manifestantes frente a cientos de asistentes.
El equipo de OKDIARIO se desplazó hasta el Auditorio de Monzón, un edificio municipal que también alberga el Conservatorio de Música, donde Vox había solicitado formalmente el espacio, pagado las tasas correspondientes y obtenido todos los permisos legales. Sin embargo, el AMPA del conservatorio expresó su preocupación por la seguridad de los menores, lo que llevó a la organización a habilitar el acceso por la entrada posterior del edificio.
«Nunca han sido demócratas y están cagados de miedo», afirmaba uno de los responsables de Vox sobre quienes intentaban boicotear el acto. La formación interpretaba la movilización antifascista como síntoma de que «hay un cambio real, un cambio real al sistema».

La «alerta antifascista»: tres personas
La convocatoria antifascista, amplificada en redes y medios locales, se materializó en apenas tres manifestantes a las puertas del auditorio. Uno de ellos portaba una pancarta con el lema «Los de izMIERDA». Cuando el reportero de OKDIARIO les preguntó por los motivos de su presencia, las respuestas fueron escasas y centradas en acusaciones genéricas: «Abascal se queda todo el dinero que pilla por ahí», espetó uno de ellos.
«¿Cuál es el problema? Estamos en la calle, como muchas veces en el parque», argumentaban los protestantes, mientras cientos de personas hacían cola para acceder al mitin, muchas de las cuales finalmente se quedaron fuera por falta de espacio.
«Queremos lo que tuvieron nuestros padres»
Entre los asistentes al acto, las reivindicaciones eran claras y coincidentes: vivienda, trabajo digno, familia y futuro. «Comprarme una casa, tener un coche, pero trabajando. No quedarme 12 horas trabajando para poder sobrevivir», explicaba un joven a las puertas del auditorio.
«Queremos que alguien ponga remedio a las cosas que están mal, muy mal, y vamos a peor», señalaba otra asistente, reflejando el hartazgo que alimenta el crecimiento de Vox en zonas rurales de Aragón.
Los simpatizantes del partido criticaban la actitud de sus opositores: «Los que más hablan de democracia y de derechos sociales son los más intolerantes de todos. ¿Cuánto tiempo pierdes en prohibir una manifestación de Podemos? Ninguno. En libertad, que den su mitin».

Interior a rebosar
Finalmente, el Auditorio de Monzón se llenó hasta la bandera, con decenas de personas que se quedaron fuera esperando poder acceder. Los gritos de «¡Presidente! ¡Presidente!» coreaban el nombre de Abascal mientras el líder de Vox preparaba su intervención en una campaña que el partido percibe como favorable.
«Si tú ves los diarios, las noticias, parece que el enemigo a batir no es la inseguridad, no es la inmigración descontrolada, no es el paro, no es la falta de vivienda, es VOX, cuando precisamente todos sabemos que es la solución», afirmaba un responsable del partido.
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