Mena detenido por violación

Un marroquí de 17 años viola a una niña española de 14 frente al centro de menas de Hortaleza en Madrid

Los gritos de la niña alertaron al vecindario: el mena la agredió, la desnudó y la penetró entre los arbustos de un parque

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Roberto Pérez
  • Roberto Pérez
  • Periodista y licenciado en Ciencias Políticas. Especialista en sector público, economía política y presupuestaria, e instituciones político-administrativas. Trabajó para Agencia Efe y Cope, ejerció durante más de 20 años en ABC -etapa que incluyó el ejercicio temporal de la corresponsalía de Nueva York- y actualmente es subdirector de OKDIARIO.

Brutal agresión sexual en Madrid a una niña española de 14 años a manos, presuntamente, de un marroquí de 17, interno del centro de menas del barrio de Hortaleza. Los hechos han ocurrido este fin de semana, en la noche del viernes al sábado, y a escasísimos metros de ese centro de menas, considerado como el más conflictivo de España por el extenso historial de delitos e incidentes muy graves que acumula desde hace años.

Una vecina escuchó los gritos de la menor cuando estaba siendo agredida sexualmente. Sus desgarradores chillidos llevaron a esa vecina a llamar a la Policía Nacional, que acudió de inmediato, según han informado a OKDIARIO fuentes vecinales.

Cuando llegaron los agentes se encontraron a la niña en absoluto estado de shock. El agresor la había arrastrado a una zona de arbustos del parque Isabel Clara Eugenia, situado justo al lado del Centro de Primera Acogida de menores en el que residía el detenido. La niña tenía los pantalones bajados y estaban manchados de sangre. Había sido penetrada vaginalmente.

El acusado fue localizado rápidamente, en el mismo enclave, por los agentes de la Policía Nacional que acudieron al lugar: dos patrullas del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de la Policía Nacional y otra más del Grupo Operativo de Respuesta (GOR).

El mena trató de ocultarse. Al saberse localizado intentó huir y ofreció resistencia. Se abalanzó contra los policías, que tuvieron que reducirlo. Fue trasladado a dependencias de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional, donde se practicaron las correspondientes diligencias. Desde allí, al constar administrativamente como menor de edad, fue derivado a los calabozos del Grupo de Menores (Grume) de la Brigada Provincial de Policía Judicial.

Ahora el caso está en manos de la Fiscalía de Menores, que deberá decidir las medidas que se le imponen al acusado mientras sigue la instrucción penal. Si se ordena su reclusión, será internado en un centro de menores en régimen cerrado –el de Hortaleza es de régimen semiabierto–. Si esa reclusión se prolonga, en cuatro meses pasará a una prisión porque dentro de cuatro meses cumplirá 18 años, siempre según la edad que actualmente tiene reconocida administrativamente en España. Eso sí, si llega el juicio y es condenado, la pena impuesta se le aplicará como menor de edad que es cuando se ha producido el delito, lo que conlleva penas menos severas que si se trata de adultos.

Gritos desgarradores

Los agentes tuvieron que emplearse a fondo para intentar calmar a la niña, sumida en un estado de conmoción y en un llanto estremecedor. La acompañaron hasta que llegó la ambulancia del SAMUR, cuyos sanitarios le prestaron asistencia en el propio lugar de los hechos y la trasladaron al Hospital de La Paz.

La vecina que dio la voz de alarma llamó a la Policía a las 2:00 horas de este sábado. Según el testimonio que aportó la niña, había quedado con una amiga en esa zona de Hortaleza. Su amiga llegó acompañada de dos menas marroquíes. Al parecer, esta amiga mantiene una relación con uno de ellos y ambos se fueron instantes después, dejando a la niña de 14 años a solas con el mena, que no tardó en intentar besar y manosear a la muchacha. Ante su resistencia, usó la fuerza.

«¡No quiero, no quiero, déjame!» fueron algunos de los desesperados gritos de la niña que una vecina escuchó desde su ventana. La reacción de esta ciudadana fue inmediata, y también la reacción policial, pero ya era tarde para evitar la brutal violación. El acusado la había forzado con agresividad, la arrastró, la tiró al suelo, la desnudó…

«Vi cómo un agente se acercó a la niña con una enorme delicadeza para que se sintiera protegida y para tranquilizarla, vi cómo la vistió con cuidado y se esmeró en calmarla lo suficiente como para que pudiera volver en sí», ha explicado a OKDIARIO un vecino que recuerda la «desgarradora» escena. «La niña no paraba de llorar, estaba absolutamente desesperada, traumatizada», explica. El drama también lo presenció de lleno la abuela de la niña, que había salido de casa a buscar a su nieta al inquietarse porque no había regresado a casa a la hora convenida. Temió que algo le hubiera ocurrido. «¡Abuela, abuela!», gritó la niña entre llantos al verla llegar.

Un centro de gran conflictividad

El parque en el que se produjo la agresión está al lado del Centro de Primera Acogida de Hortaleza, en el que menores españoles y de otras nacionalidades amparados por la Fiscalía de Menores comparten conflictivo espacio con menas alojados allí tras haber entrado ilegalmente en España. Ese parque es un punto conflictivo, según saben bien los cuerpos policiales. «No es en absoluto recomendable adentrarse en él, sobre todo por la noche, es peligroso…», cuenta otro vecino. Allí saben bien de los problemas. Y es que al ser un centro en régimen semiabierto, los menores entran y salen durante el día. Y no son pocos los casos de fuga por los alrededores, hasta que deciden regresar horas o días después, o hasta que son localizados por la Policía tras la interposición por funcionarios del centro de una denuncia por desaparición.

Quienes palpan el día a día de este conflictivo centro de menores apuntan que los problemas se concentran especialmente en un colectivo, el de menas magrebíes, en particular marroquíes. «Los subsaharianos no suelen ser conflictivos, desde luego no generan tal nivel de problemas», coinciden en apuntar las fuentes consultadas.

La violación de este fin de semana suma y sigue en el lamentable historial que acumula este centro, una olla a presión desde hace años, muchos, que ha disparado la alarma y el hartazgo entre los vecinos de la zona.

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