Agresiones sexuales y apuñalamientos en el centro de menas de Hortaleza, el más conflictivo de España
Un vigilante de seguridad fue pateado hace años, a un policía le rompieron el tabique nasal, niñas internas fueron agredidas sexualmente por otros menores...


El Centro de Primera Acogida de Hortaleza es considerado desde hace años como el más conflictivo centro de menas de España. No sólo por ser la geografía de un largo historial de delitos sino, también, por serlo desde hace mucho tiempo, años. Lo saben bien los policías que conocen la zona. También los vecinos. Y, por supuesto, quienes en las instalaciones viven, como trabajadores, el conflictivo ambiente.
La acumulación de incidentes muy graves ha hecho que desde hace un tiempo haya presencia policial permanente en su puerta principal. Uno y, a veces, dos coches patrulla de la Policía Nacional. Es lo que en el argot de las fuerzas de seguridad se denomina «punto fijo» de vigilancia. Se aplica en enclaves de alto riesgo delincuencial. Pese a ello, aunque eso conlleva una disuasión evidente, la realidad constata que no ha erradicado la conflictividad que se extiende al entorno urbano de estas instalaciones.
Se trata de un centro en régimen semiabierto. Es decir, durante el día los internos pueden salir del recinto. Deben estar a un horario determinado, estar en él por la noche. Pero no siempre ocurre. No es inusual que algunos opten por no regresar. Si no lo hacen, es al cabo de horas cuando el personal del centro tramita la denuncia de desaparición y la Policía va en busca del menor fugado.
Desde hace años se denuncia la saturación que se da en el centro, con un número de internos muy superior no sólo al deseable sino al recomendado por la propia capacidad oficial de las dependencias. Las constantes oleadas de menas llegados a España año tras año no ha hecho más que incrementar el problema. Y no sólo por una cuestión de número de internos sino por la nada recomendable cohabitación forzosa de menores con perfiles de comportamiento muy distintos: menores de familias afincadas en España que, por diversas circunstancias, quedan bajo acogida de la Administración sin presentar problema alguno de agresividad conviven con menas que en algunos casos presentan perfiles muy conflictivos, de severa inadaptación e incluso de conductas violentas recurrentes.
El colmo se produjo cuando, durante tiempo, en este centro había tanto niñas como niños internos. Así ha sido hasta hace unos meses. Se han dado casos de chicas menores que en el propio centro han sufrido abusos y agresiones sexuales por parte de otros internos.
«Navajazos entre menores»
Policías que conocen de primera mano la situación relatan múltiples casos de sucesos graves, de delitos cometidos. «Ha habido desde navajazos entre menores a agresiones sexuales», relata a OKDIARIO un policía que conoce el escenario en primera persona.
Este fin de semana, en el parque público que linda con el centro ha sido violada una niña española de 14 años, brutal agresión sexual por la que ha sido detenido un mena marroquí interno en esas dependencias. «En este parque hace tiempo que se convirtió en habitual la presencia de menores del centro esnifando pegamento y disolventes para colocarse», explica otro agente. «Es un parque público en el que conviene no adentrarse, sobre todo a ciertas horas», indica.
En ese mismo parque, hace tiempo, un mena fugado de otro centro de menores le rompió el tabique nasal a un policía al que atacó con un adoquín. Se armó con él aprovechando que la acera estaba en obras. El agresor tenía 12 años.
Dentro del centro no hay presencia policial. La plantilla la componen profesionales del ámbito de la acción social. Sí hay algunos agentes privados de seguridad, pero a menudo la conflictividad les sobrepasa. «A uno lo patearon entre ocho o diez internos hace unos años», explica uno de los policías con los que ha hablado este periódico.
«Estamos hartos de la inseguridad»
Los problemas vienen tan de lejos que hace ya más de cinco años un grupo de vecinos de Hortaleza decidieron unirse en una plataforma para denunciar esa conflictividad y exigir a las autoridades una seguridad ciudadana que ya por entonces sentían perdida. Esta plataforma, Hortaleza se defiende, se creó para que este barrio «vuelva a ser un sitio seguro para nuestras familias». Lo clamaban ya en la primavera de 2019, año en el que ya llevaron a cabo una movilización a pie de calle para exigir soluciones.
«Estamos hartos de la inseguridad que se vive a causa del centro de menas y la dejadez de los políticos que no toman medidas suficientes para que Hortaleza sea un barrio seguro», decían los vecinos de esta plataforma hace ya más de cinco años.