Mantener la residencia de vacaciones de Sánchez en Lanzarote cuesta 10.000 € al mes

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, disfrutó de la casa-palacio de La Mareta, cedida por el rey al Estado, durante las pasadas Navidades.

Pedro Sánchez
El baño de Pedro Sánchez durante su estancia en Lanzarote (Foto: José Carlos Guerra / LA PROVINCIA)

El mantenimiento de la residencia de La Mareta (Lanzarote), la casa-palacio del Estado que Pedro Sánchez disfrutó sus pasadas vacaciones de Navidad, cuesta 10.000 euros públicos al mes, según la información facilitada a OKDIARIO por Patrimonio Nacional.

El presupuesto de mantenimiento anual, para los años 2018 y 2019, asciende a 110.000 euros por cada uno de los ejercicios. Además, cuatro personas, a cargo del erario, prestan sus servicios: un encargado general, un ayudante especialista de jardines, otro de mantenimiento y un ayudante más.

Sánchez despidió el año 2018 y pasó en esta residencia la primera semana del año, acompañado de su mujer, Begoña Gómez, sus hijas y su perra, Turca. Como reveló OKDIARIO, el presidente y su familia se desplazaron en Falcon. Durante la estancia, se pudo ver al dirigente del PSOE utilizando a su escolta para vigilar a su mascota mientras él disfrutaba de un baño en las cálidas aguas canarias.

Varias reformas

Además, el Gobierno realizó varios gastos para acondicionar esta residencia real a la estancia del jefe del Ejecutivo. Así, por ejemplo, y según consta en la Plataforma de Contratación del Estado, se adjudicó la contratación de servicios de renovación de la red local, por 14.163,39 euros; se compró una lavadora semi-industrial de 3.971 euros y se ordenó el traslado de varias obras de arte de Patrimonio, cuyo transporte costó 9.836,65 euros. Además, se instalaron varias cámaras de seguridad, por 3.714 euros.

La residencia de La Mareta fue un regalo del rey Hussein II de Jordania a Don Juan Carlos en 1989. En 2015, y por deseo expreso del Rey Felipe VI, la Residencia Real se puso a disposición del Gobierno, pero con un fin: la promoción y la defensa de los intereses turísticos del país. Así, según el acuerdo -suscrito entre Patrimonio Nacional y el ministerio de Industria, Energía y Turismo, entonces dirigido por José Manuel Soria– la finca se podría usar para el establecimiento o refuerzo de lazos bilaterales o multilaterales con otros países y organizaciones en materia turística. En definitiva, una forma de promocionar la ‘marca España’, mediante la celebración de actos relacionados con el turismo y la cultura.

No obstante, Sánchez hizo uso de este palacio de forma estrictamente personal y aprovechando su período de descanso. Es decir, sin agenda.

La familia ‘presidencial’ pudo así disfrutar de una finca de 30.900 metros cuadrados, diseñada y decorada por el artista César Manrique, y con acceso directo al mar.

La Mareta es un complejo integrado por diez bungalows, de una y dos plantas de altura, el principal, con dos dormitorios, piscina y distintas terrazas. Además, cuenta con gimnasio, otras dos piscinas, pista de tenis, cancha de baloncesto y una amplia zona ajardinada de 10.000 metros cuadrados. El palacio reproduce la arquitectura tradicional de las islas Canarias, de estilo colonial, con paredes blancas y numerosos balcones.

En esta residencia se alojaron los cancilleres alemanes Helmut Kohl y Gerhard Schoreder, el expresidente de la URSS, Mijail Gorbachov y su esposa Raisa o el presidente checo Václav Havel. También, los presidentes del Gobierno José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.

También Zapatero

Durante su mandato, Rodríguez Zapatero también aprovechó este complejo en Lanzarote para pasar algunos días de sus vacaciones. Su estancia no estuvo exenta de polémicas, ya que, en 2005, trascendió por ejemplo que Patrimonio Nacional había gastado 271.697,99 euros para acondicionar la residencia. En concreto, y como admitió el propio Ejecutivo, se realizaron trabajos de pavimentos de paseos y zonas comunes, asfaltados, trabajos en piscina, zona deportiva, fuente y estanque central, arreglo de terrazas exteriores, reposición de baliza en el helipuerto, instalaciones de iluminación y refrigeración, canalización perimetral eléctrica y faroles exteriores.

Entre estas obras figuraba por ejemplo la “pintura de suelos y de marcación para la cancha de baloncesto y tenis” por 8.987 euros. Una zona deportiva de la que podrá disfrutar Sánchez que, como se sabe, presume de su amor por el basket y que llegó a jugar como juvenil en el Estudiantes.

Sánchez visitó La Mareta en dos ocasiones desde que alcanzó la presidencia tras la moción de censura. La primera ocasión fue en octubre, con motivo del aniversario de la concesión del Nobel de Literatura a José Saramago. El dirigente socialista aprovechó también aquella oportunidad para alojarse en el palacio.

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