La Junta certificó que el hijo de la secuestraniños podemita era “feliz” en el cole pese a que no iba

La asesora de Podemos María Sevilla contó con la ayuda de la Junta de Andalucía del PSOE. Los médicos dependientes del gobierno socialista certificaba la buena marcha del niño en la escuela en las fechas en las que la experta de Podemos en protección a la infancia no lo llevaba a clase. Las ausencias del menor eran justificadas por un profesor del centro. Ni la inspección ni la Consejería alertaron del gran número de faltas en un colegio público. Todas estas acciones tenían un único fin: proteger a la podemita y permitir que siguiera eludiendo a la Justicia.

La Junta de Andalucía gobernada por el PSOE encubrió a la asesora de Podemos que acabó secuestrando a su propio hijo y escondiéndolo, junto a una segunda hija suya, encerrados en una casa en ruinas. Los responsables de Educación andaluces escondieron las ausencias continuas y sistemáticas del niño y su evidente desescolarización.

Pero el escándalo llegó a su punto álgido cuando, en plena ola de ausencias, los equipos médicos de la Junta de Andalucía del PSOE encargados del seguimiento clínico y psicológico de los niños firmaron un informe -que hoy rebela OKDIARIO- en el que se certificaba la buena marcha del niño. En un momento en el que ni asistía a clase.

Los documentos en poder de este periódico están sumados a la causa judicial contra María Sevilla. Éste último recoge toda una explicación de la correcta adaptación, evolución y buena marcha del niño. Todo ello, pese a que ni estaba en clase. El informe médico señala que “el niño se muestra en actitud abierta, cariñosa comunicativa. Muy despierto. Lenguaje maduro y fluido”.

 

La Junta certificó que el hijo de la secuestraniños podemita era “feliz” en el cole pese a que no iba

El control médico va a más y asegura que “le gusta mucho el cole y su profesora, y también los niños le quieren mucho. Está muy feliz”.
Incluso llega a recoger frases textuales en plena ausencia encadenada del niño a las clases: “Me quiero quedar a vivir aquí para siempre y la abuela (materna) que se venga aquí”. El informe está firmado un 21 de febrero de 2017, justo una de las fechas de ausencia y en plena oleada de ausentismo escolar del niño.

Las frases, además, inciden en el propósito de la madre: demostrar que era mejor para el niño estar en Andalucía. O, traducido, estar lejos del padre. Y para que el Juzgado lo aceptase, la mejor manera era un certificado emitido por un médico colegiado de lo “feliz” que estaba el niño lejos de su padre.

Un niño sin escolarizar

Este documento se suma a los publicados ya por este diario, en los que se reflejan los informes de faltas del chico, que no acudía a clase, y cómo la ausencia era justificada por uno de los profesores del centro público radicado en Jaén, ciudad a la que se trasladó Sevilla utilizando su “relación profesional” con Podemos para eludir a la Justicia.

Porque la asesora de Podemos en materia de protección a la infancia no sólo contó con la ayuda del partido de Pablo Iglesias para saltarse las medidas de custodia impuestas por el juez, separando a su hijo del padre. También recibió ayuda de la Junta de Andalucía socialista de Susana Díaz.

En todos ellos se puede apreciar la connivencia de los responsables del colegio público donde había trasladado el expediente educativo de su hijo la asesora podemita. Gracias a esta ayuda, Sevilla pudo prolongar su estancia en la ciudad andaluza impidiendo que el padre tuviera acceso al niño.

Ni el centro público, ni la inspección de Educación ni la Consejería del ramo movieron un dedo ante un claro caso de falta de escolarización de un menor, algo que jamás debería suceder en un país como España.

El final de la historia es conocido. La podemita acabó detenida tras secuestrar a su hijo de 11 años, reteniendo a una segunda hija de seis años de otra pareja en una casa en ruinas, y manteniendo encerrados a ambos sin escolarización ni control sanitario en esa misma casa, en medio del campo y en un recinto totalmente cerrado y vallado para que nadie pudiera encontrarlos.

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