Indignación en la cúpula del PP por la «puñalada trapera de Aznar»

Mariano Rajoy y José María Aznar.
Mariano Rajoy y José María Aznar (Foto: FAES).
Luz Sela
  • Luz Sela
  • Periodista política. En OKDIARIO desde 2016. Cubriendo la información del Congreso de los Diputados. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela. Antes, en COPE, ABC Punto Radio y Libertad Digital.

Aznar no ha dejado al azar el momento de hacer pública su renuncia a la presidencia de honor del PP. Un dardo lanzado el mismo día que el partido ha avanzado las líneas maestras de sus próximos estatutos, que serán debatidos en el congreso de febrero.

Con Rajoy de viaje en Nueva York, el expresidente, siempre crítico con la situación actual del PP, convierte así su dimisión en un episodio más de la guerra abierta que mantiene con la actual dirección.

En Génova, la renuncia ha sido recibida con alivio, aunque relativo. En fuentes internas se observa que Aznar «nunca será un afiliado más», para sugerir que la renuncia a ese cargo-creado ex profeso para él-no implicará que cese en sus críticas.

La decisión, tarde o temprano, era inevitable. Y así se había asumido desde hace tiempo en la cúpula del PP. De hecho, Aznar ya había amagado en alguna otra ocasión con su renuncia. Por eso, aunque no sorprende, sí se admite el malestar por el momento elegido para comunicarlo. Malestar no sólo entre los fieles a Rajoy, también partidarios del ex presidente del Gobierno coinciden en señalar que el anuncio de su decisión ha llegado en mal momento.

Un año después del 20-D

El anuncio se produce cuando se cumple justo un año de las elecciones generales. Un día después de aquellos comicios, Aznar se presentó en el Comité Ejecutivo que el partido había convocado para analizar los resultados y pidió una «reflexión profunda» por la pérdida de 4 millones de votos.

Aunque se descartó como candidato, el expresidente del Gobierno sí reclamó que habrían de cambiarse los mecanismos de elección del líder del partido, que caería en manos de la militancia. La nueva ponencia de Estatutos modifica el sistema de elección, pero vuelve a rechazar que sean los militantes los que tengan potestad única para decidir a su presidente. Será una «fórmula mixta» en la que los afiliados podrán votar a los pre-candidatos, aunque los delegados seguirán teniendo la ultima palabra.

Su incómoda presencia en el congreso

En los últimos días, las relaciones entre el PP y el expresidente se habían tensado aún más por un documento de FAES, fundación que preside Aznar, en el que se criticaba la postura de la dirección del partido y del Gobierno con respecto a Cataluña.

En ese comunicado, se personalizaba el ataque en la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a quien afeaba por cuestionar la actuación que realizó el PP recogiendo firmas en 2006 contra el Estatuto de Cataluña, algo que, a su juicio, evidenciaba «de nuevo» esa tendencia en el partido a «asumir el relato» de sus adversarios políticos. Un día antes, Santamaría había admitido en una entrevista en Cope que «fue un error» que PP y PSOE no trabajasen «previamente para llegar a un acuerdo» en el Estatuto de Cataluña en lugar de «proceder unilateralmente unos y otros».

Las críticas cayeron como una losa en la dirección del PP, donde el hartazgo por las «lecciones» del expresidente era evidente. Un tira y afloja constante, que tuvo un punto de inflexión en octubre con la decisión de la fundación de dejar de estar vinculada al PP, renunciar a las subvenciones públicas que percibía hasta ahora por esta razón, y aprobar una reforma de sus estatutos con un nuevo órgano de gobierno por el cual no habría vocales natos del partido.

La posible presencia del expresidente en el próximo congreso resultaba a todas luces incómoda en Génova. No obstante, algunos dirigentes, como Andrea Levy o Fernando Martínez Maíllo, trataron en los últimos días de dar normalidad afirmando que su asistencia sería «bienvenida» para que el PP tenga un proyecto político más sólido y más fuerte.»Desde luego, no sobran ideas, faltan ideas», señaló Levy.

Este mismo martes, unas horas antes de conocerse la decisión de Aznar, Maíllo recordaba que Aznar no necesitaba ser invitado para asistir al congreso, puesto que era presidente de honor del partido. «El presidente de honor forma parte del congreso del PP sin más; no necesita invitación», zanjó el vicesecretario de Organización.

Pese a ello, su asistencia era más que comprometida. Más aún a un cónclave que los populares quieren superar con absoluta «normalidad» y en el que no se esperan sorpresas.

Rajoy evita pronunciarse

En filas del PP se cuestiona también que Aznar haya comunicado su renuncia con Rajoy de viaje en EEUU. El presidente-este martes en el Consejo de Seguridad de la ONU- rechazó hacer valoraciones sobre la decisión.

Aznar telefoneó a Rajoy este martes para confirmarle su renuncia a la presidencia, justificada en su intención de desligar totalmente a FAES del partido.

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