Ministerio del Interior

Los guardias civiles se sienten «vendidos» en la valla de Ceuta sin spray para repeler las agresiones

Desde principios de febrero no se les reponen ni los sprays de defensa ni los lazos para engrilletar

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Rosalina Moreno

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desarma a la Guardia Civil en la valla de Ceuta: los agentes se ven obligados a trabajar sin los medios necesarios. Según ha podido saber OKDIARIO, desde principios de febrero los agentes no disponen de sprays de defensa ni lazos de engrilletado, porque no se les reponen. Así, difícilmente pueden protegerse ante los ataques de los inmigrantes ilegales, que intentan acceder a España de forma desesperada, armados incluso con garfios.

«Nos sentimos vendidos», declaran a este diario los propios afectados. Ha sido la asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC) la que ha dado la voz de alarma a OKDIARIO denunciando la «precaria» e «insostenible» situación en la que han de trabajar estos agentes, que desempeñan una labor especialmente sensible y exigente en el perímetro fronterizo. Y ahora han de hacerlo sin los medios mínimos indispensables.

Los únicos medios de los que disponen actualmente son las defensas y pistolas, pero los agentes están obligados a utilizar los medios menos lesivos ante cualquier altercado. Precisamente, los menos lesivos son los que no tienen desde hace quince días.

¿El motivo? Se desconoce. En la jefatura de la Comandancia de Ceuta guardan silencio absoluto sobre las razones por las que se ha dejado de dotar a los agentes de este material de defensa. Se desconoce si es por falta de stock en los almacenes de armamento de la comandancia, si se han dejado de suministrar los sprays porque han superado la fecha de caducidad para que sean efectivos, o si responde a otra razón.

En riesgo la integridad de los agentes

De cualquier modo, «esta falta de medios pone en riesgo la integridad de los guardias civiles», como denuncia en este diario Daniel Fernández, portavoz nacional de la IGC. Esta asociación exige al ministro del Interior medidas urgentes para revertir esta situación, «medidas que pasan por dotar a los guardias civiles de los medios materiales y de protección necesarios», subraya Fernández.

Aunque no salga a la luz, a diario se producen intentos de salto en Ceuta. Entre 25 y 30, en los que logran acceder a España, de media, 2-3 inmigrantes, según informan a OKDIARIO fuentes policiales desplegadas en la zona. En cada uno de los intentos se producen situaciones de riesgo para los agentes, ya que los inmigrantes pretenden acceder a nuestro país a toda costa.

Desde mordiscos a ataques con garfios

Para ello, los inmigrantes despliegan todo tipo de artimañas: desde intentar zafarse de los guardias civiles a mordiscos, con forcejeos y escupitajos; a lanzarles heces y orina que llevan desde botellas a las caras para cegarlos y aturdirlos momentáneamente; e incluso atacan a los agentes con armas lesivas de fabricación artesanal tipo garfios, las cuales también emplean para trepar por la valla.

El pasado mes de diciembre fue sonado uno de estos ataques con garfios: un guardia civil fue herido de gravedad. El agente acabó con una herida profunda en el brazo, como se puede ver en las imágenes que acompañan a esta información. El ataque iba dirigido a su cabeza, lo que podría haber tenido consecuencias fatales e irreversibles, pero el agente logró esquivarlo, recibiéndolo en el brazo.

Al alza las agresiones a guardias civiles

Pese a estos datos, el Ministerio del Interior continúa sin reconocer a la Guardia Civil como profesión de riesgo, una reivindicación histórica del colectivo que sigue sin ser atendida.

La IGC recuerda que las agresiones a guardias civiles llevan «varios años en continuo crecimiento». Según informa, en la asociación reciben «prácticamente a diario» llamadas de compañeros reportando que han sufrido algún tipo de atentado. «Algunos se quedan en daños materiales, en los que, por ejemplo, los agentes acaban con el polo o las gafas rotas, pero en otras ocasiones terminan en el hospital y teniendo que cogerse una baja para sanar de las agresiones sufridas», apunta Fernández.

Según los últimos datos disponibles, hasta el tercer trimestre de 2025 el número de agresiones a guardias civiles siguió por encima del millar en toda España, lo que se traduce en una media de cinco ataques al día.

El 47% de los incidentes que generan absentismo laboral tiene su origen en agresiones sufridas durante el ejercicio de sus funciones, lo que evidencia el alto nivel de riesgo al que se enfrentan los agentes y la insuficiencia de las medidas de protección y de respaldo institucional.

La IGC no da crédito a que el Ministerio del Interior niegue a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «la protección, los recursos y el reconocimiento que merecen». «¿Qué más tiene que ocurrir? ¿Cuántas agresiones necesitamos seguir sufriendo los guardias civiles para que se nos reconozca la profesión de riesgo?», plantea indignado Daniel Fernández, que reclama a Marlaska que, de una vez por todas, reconozca la Guardia Civil como profesión de riesgo.

Recientemente, como ha informado OKDIARIO, policías y guardias civiles han reclamado en Bruselas una Directiva europea que les reconozca la profesión de riesgo que les niega el Gobierno de Pedro Sánchez. 

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