Los golpistas preparan un montaje mediático para “desactivar” la acusación de Vox en el 1-O

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El secretario general de VOX, Javier Ortega (Foto: Efe).
Carlos Cuesta

Los golpistas piden “desactivar” la acusación de Vox en el 1-O desacreditándoles públicamente con un montaje mediático. La advertencia le llegó a la acusación popular de Vox de manos de fuentes policiales: “No os creáis que os van a intentar desactivar jurídicamente o en el Juzgado de Instrucción o en la vista oral. Lo quieren hacer por lo otros medios que os imagináis”, les señalaron desde fuentes policiales, según ha podido saber OKDIARIO.

“Los otros medios” son lo que todo el mundo puede imaginar: una filtración, una noticia –real o falsa, es lo de menos– que pueda desacreditar públicamente al partido o a las personas que representan al equipo jurídico que ha presentado, impulsado y mantenido la querella contra los golpistas.

Es decir, por medio de una operación de ‘cloaca’ que dé la peor imagen suya posible. Algo que anule la legitimidad de este partido para seguir actuando contra los separatistas inmersos en delitos de rebelión, sedición y malversación.

La estrategia de fondo viene de un doble intento. Y ambos pedidos por los golpistas al nuevo Gobierno, dentro de los pactos alcanzados a cambio de haber investido a Pedro Sánchez presidente del Gobierno.

El primer paso sería este: apartar, o “desactivar” a la acusación popular de Vox. Porque mientras ellos estén hay una comparativa con la acusación pública de la Fiscalía y, además, el juez puede verse en la tesitura de que, aunque no solicite determinadas actuaciones o posturas la Fiscalía ellos sí lo hagan.

El segundo paso, una vez dividida la acusación, pasaría por presionar a la Fiscalía para que relajase su acusación y su actitud en defensa de la legalidad, que, hoy por hoy, se mantiene estable y firme.

Este es el plan que late detrás de las palabras lanzadas hace una semana por el abogado de Carles Puigdemont -Jaume Alonso Cuevillas-, quien solicitó desactivar a Vox: «El Gobierno tiene mecanismos» para “desactivarlo”, afirmó en una entrevista. Cuevillas lanzo su propia idea de “desactivación”: «Desde el convencimiento es difícil», pero «se podría investigar, ¿no?»

El presidente del partido, Santiago Abascal denunció ya entonces «la extraordinaria gravedad» de la petición de Cuevillas, que se une a las presiones sufridas por Vox durante el proceso judicial. Presiones que se han ejercido «de forma directa e indirecta» en todo este tiempo hasta el punto de que ahora se plantee abiertamente esta “desactivación”.

De hecho, desde que Pedro Sánchez es aspirante en la moción de censura o presidente, los separatistas han pedido una rebaja de las penas con reforma del Código Penal, el traslado de la causa al TSJ de Cataluña, la sustitución de los fiscales por resultarles incómodos y hasta el indulto pactado posterior. Todo ello en un corto periodo de tiempo.

Y el primero que recordó estas peticiones en una reunión oficial fue el propio Quim Torra aprovechando el encuentro en Moncloa reciente con Pedro Sánchez ya como presidentes regional y nacional respectivamente.

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