Beatriz Gimeno, diputada en la Asamblea de Madrid

El fichaje de Irene Montero para el Instituto de la Mujer: «La heterosexualidad oprime a la mujer»

El fichaje de la ministra Irene Montero para el Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, ha protagonizado varias polémicas por declaraciones sobre la sexualidad. Considera que «la heterosexualidad oprime a las mujeres».

«Somos muchas las que creemos, las que sabemos, que el régimen de la heterosexualidad obligatoria sigue siendo una de las herramientas principales que usa el patriarcado para oprimir a las mujeres; no la única desde luego, pero sí una de las más importantes», publicó en su blog.

Igualmente, pidió sacar a todos los presos de sus celdas y directamente abogó por «cerrar cárceles». «No queremos más presos ni más cárceles. Queremos cerrar cárceles y en algunos países se hace», afirmó en Twitter la hasta ahora diputada regional de Podemos para criticar también así la Prisión Permanente Revisable.

Beatriz Gimeno, que se casó en 2005 con Boti García (la nueva directora general de Diversidad Sexual), también cree que «la heterosexualidad no es natural». En ese mismo artículo titulado ‘Una aproximación política al lesbianismo’, sentencia que «la heterosexualidad, el régimen regulador por excelencia, no es la manera natural de vivir la sexualidad, sino que es una herramienta política y social con una función muy concreta que las feministas denunciaron hace décadas: subordinar las mujeres a los hombres».

Insiste en la idea afirmando que «si la heterosexualidad fuese natural, o siquiera beneficiosa para las mujeres, no necesitaría de los enormemente complejos mecanismos que se emplean para mantenerlas dentro de ella». En este sentido defiende que «el feminismo lucha con denuedo para limitar los daños que la heterosexualidad provoca en las mujeres».

Cree que decir «voy a hacer que te sientas una mujer de verdad» es «decir voy a violarte, a follarte, a enseñarte lo que es ser dominada, mientras que decir ‘voy a hacer que te sientas un hombre de verdad’ implica voy a ofrecerme a ti para que me folles».

Quema de iglesias

Por otro parte, otro artículo que encendió la controversia fue su ataque desaforado a la Iglesia católica. «En aquellos países en donde la Iglesia (o las iglesias) forman parte normal del ámbito de las libertades, nadie siente la necesidad de quemarlas. Pero ese no es nuestro caso. El aborrecimiento profundo que muchas personas sentimos aquí por la Iglesia católica se lo ha ganado a pulso».

En eldiario.es Gimeno expresó que durante la Segunda República la Iglesia «era una institución tan odiada por la clase trabajadora, por el campesinado, por la mayoría de los intelectuales que, en cuanto se prendió una chispa, la gente corrió a quemar iglesias».

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