Familiares, compañeros y autoridades despiden a los militares muertos en el helicóptero

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha impuesto hoy a título póstumo la Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo amarillo a los tres militares del Ejército del Aire que fallecieron el pasado 22 de octubre al precipitarse al mar a 74 kilómetros de la costa del Sahara.

Morenés ha presidido el funeral celebrado en la Base Aérea de Gando, en Gran Canaria, en memoria del capitán José Morales, el teniente Saúl López Quesada y el sargento Johnander Ojeda, éste último único superviviente de otro accidente de un helicóptero Superpuma en marzo de 2014 y que costó la vida a cuatro compañeros.

El ministro ha estado acompañado por el presidente del Gobierno canario, Fernando Clavijo, el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, Francisco Javier García Arnaiz, el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, la delegada del Gobierno en Canarias, María del Carmen Hernández Bento, y la presidenta del Parlamento regional, Carolina Darias, entre otras autoridades.

El acto se ha celebrado en el hangar del 802 escuadrón del Servicio Aéreo de Rescate (SAR), grupo al que pertenecían los fallecidos, y al que han asistido, además de los familiares y amigos, sus compañeros de batallón, todos consternados y visiblemente emocionados.

El funeral ha estado oficiado por el vicario general castrense, Pablo Panadero, quien ha destacado la entrega de los militares fallecidos, «que dieron su vida en plena juventud» mientras prestaban un servicio «silencioso y diario», como lo llevan todos los militares para lograr una sociedad libre y en paz.

Panadero ha tenido palabras de ánimo para que los familiares sigan adelante porque, aunque tengan el corazón roto por el dolor, sus seres queridos creían que «merece la pena vivir por un ideal, el de salvar vidas».

También ha dado gracias a los familiares de los fallecidos por «el testimonio de fe, entereza y de saber estar en el dolor», así como a los personas que de forma anónima ha trabajado en el recate de las víctimas, en especial los buzos de la Armada.

Al término del funeral, el ministro de Defensa ha entregado a las familias las banderas que cubrían los féretros de los tres fallecidos y sus gorras mientras les daba el pésame, ceremonia en el que estuvo acompañado por Francisco Javier García Arnaiz y Fernando Clavijo.

El helicóptero del SAR siniestrado se estrelló en el mar a más de 500 kilómetros al sur de Gran Canaria, en un punto que está fuera de la cobertura de radio y radar desde Canarias, cuando volaba de regreso a la isla después de participar en unos ejercicios militares en Senegal y de repostar en Mauritania.

Tras días de informaciones contradictorias, el pasado viernes los buzos de la Armada recuperaron los restos mortales a dos tripulantes de la aeronave del Ejército del Aire y, al día siguiente, también izaron a la tercera víctima a bordo del buque de acción marítima «Rayo», que atracó hoy en la base naval de Las Palmas de Gran Canaria

La incertidumbre y la ausencia de noticias del helicóptero y del paradero de su tripulación finalizaron el pasado miércoles con la localización de la cabina en el fondo marino y, desde entonces, los acontecimientos se multiplicaron con la confirmación de que los tres militares estaban dentro del helicóptero y el posterior rescate de los cuerpos.

En la recuperación de las víctimas del SAR intervinieron 17 buzos de la Armada, quienes descendieron hasta 50 metros de profundidad en turnos de cuatro en cuatro cada media hora para trabajar durante 15 minutos, en un rescate con condiciones muy difíciles de visibilidad -apenas llegaba al medio metro-, corrientes marinas muy importantes y hasta presencia de tiburones en la zona.

Completada la primera fase del operativo de rescate organizado por Defensa, ahora la meta será el izado de la cabina para que se puedan despejar las incógnitas que aún persisten sobre lo que le ocurrió al helicóptero del Ejército del Aire, que se precipitó al mar a más de 500 kilómetros al sur de Gran Canaria.

Para recuperar el aparato, Defensa probablemente lo envolverá con dos grandes redes que ha facilitado la Marina de Marruecos, que evitarán que el aparato se fracture y se pierdan algunas de sus partes de camino a la superficie, como sucedió el abril del año pasado cuando se izó desde más de 2.000 metros el anterior Superpuma del SAR que cayó al mar entre Fuerteventura y Gran Canaria.

En esta segunda fase de la operación, las Fuerzas Armadas contarán con dos opciones: el material propio que desde hace días han desplazado a la zona, con capacidad de reflotar doce toneladas, y la grúa del buque noruego «Olympic Zeus», preparada para mover hasta 250 toneladas.

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