Todos los gatos se frotan contigo, pero no es porque te quieran mucho: la ciencia tiene la explicación
Los felinos domésticos suelen tener gestos que, cualquier amante de los gatos, damos por sentados. Si un gato se frota contra tus espinillas, uno ya asume que nuestra mascota nos está dando su amor incondicional.
Sin embargo, lo que solemos pensar que se trata de su cariño, forma parte de una red de comunicación hormonal liberada por sus glándulas odoríferas. Esto es así, ya que la ciencia ha descubierto que se trata de un factor de origen químico que va más allá del simple cariño.
¿Por qué los gatos se frotan contigo y qué dice la ciencia sobre esto?
Según recoge el diario ABC, lejos de ser un simple arrebato de ternura, este comportamiento responde a la liberación de feromonas F4. Según explica una experta en etología felina @WildBehav, los gatos utilizan estos roces para construir vínculos sociales y reducir las tensiones en su entorno.
Al frotar su cara contra ti, el animal busca transmitir información sobre su estado emocional y, de paso, crear una atmósfera relajada que minimice cualquier probabilidad de conflicto o agresión.
Los gatos poseen glándulas odoríferas en puntos estratégicos que se encuentran en las mejillas, la barbilla, la base de la cola y hasta en las patas. Al realizar el roce, impregnan su olor en tu ropa o piel. Como bien señalan en Tienda Animal, no es que el animal te vea como su «propiedad privada», sino que te incluye dentro de su círculo de confianza.
Que tu gato se frote contra ti es su manera de decir que eres alguien familiar y seguro. De esa forma, establece una suerte de «DNI olfativo» que le aporta tranquilidad absoluta en su día a día.
¿Cómo saber si eres el humano favorito de tu gato, según la etología?
Por otro lado, la revista científica Applied Animal Behaviour Science explica que el olfato es el sentido perceptivo más relevante para los felinos. Estas señales químicas, o mezclas de firma, permiten a los animales conocer la salud o el estado de sus compañeros sin necesidad de un contacto físico previo.
Para un gato doméstico, el hecho de marcar el territorio y a sus humanos con estos olores reduce sus niveles de estrés y ansiedad, lo que refuerza el bienestar del animal dentro de la vivienda.
A veces, el motivo tras el gesto es mucho más práctico. Si el contacto físico ocurre junto a un maullido insistente, es probable que tu mascota solo quiera captar tu atención para pedirte comida, cariño o un rato de juego. No obstante, la frecuencia del gesto funciona como un termómetro del vínculo afectivo.
La etóloga citada por ABC, @WildBehav, confirma que los gatos repiten esta acción con mucha más asiduidad con las personas cercanas que con desconocidos, lo que confirma su preferencia por ciertos humanos.
Crear un hogar sin estrés para tus gatos
Este sistema de comunicación empieza desde el nacimiento. Las crías utilizan estímulos térmicos y olfativos para interactuar con su madre, ya que la vista y el oído tardan en desarrollarse. Por eso, cuando un gato adulto repite estos roces con nosotros, evoca ese vínculo primario de protección.
Entender que el roce es una herramienta de seguridad ayuda a mejorar la vida de tu gato. Según las investigaciones, el intercambio de olores funciona como un saludo social que previene conductas hostiles. Al permitir que el gato se frote, facilitas que se sienta dueño de su espacio, algo muy necesario para animales que no salen nunca de casa.
En definitiva, aunque no sea el beso humano que imaginamos, es la prueba de que el animal confía plenamente en nuestra presencia y nos considera parte de su hogar.
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