Felinos

Todos los gatos se ponen a correr sin motivo aparente, pero no es para jugar: la ciencia lo explica claramente

Aunque parezcan tranquilos, los gatos acumulan energía que descargan en carreras frenéticas conocidas como
Aunque parezcan tranquilos, los gatos acumulan energía que descargan en carreras frenéticas conocidas como "zoomies", un comportamiento que la ciencia vincula a su instinto y a la dinámica física. (Foto: Freepik)
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Cualquier persona con un gato en casa sabe que es posible ver al animal cruzar el salón a una velocidad absurda. Aunque parezca que está siendo perseguido por fantasmas o que la casa es una pista de obstáculos, estas ráfagas de hiperactividad aleatoria esconden una respuesta física y biológica.

Según la revista Catit, estos episodios reciben el nombre técnico de FRAP (Periodos de Actividad Aleatoria Frenética), aunque popularmente el fenómeno se conoce como zoomies. Esta conducta es algo extremadamente común en los gatos domésticos.

Sin embargo, un investigador del Laboratorio de Física de la Escuela Normal Superior (LPENS) de París se propuso modelar este movimiento como si el gato fuera una partícula puntual y analizó estos desplazamientos como una respuesta a tensiones y energías acumuladas que el animal necesita liberar de forma explosiva.

¿Por qué los gatos corren sin motivo aparente por la casa?

Los gatos experimentan picos de energía que el cuerpo necesita descargar mediante el movimiento. Al correr de forma frenética, el animal gestiona lo que el estudio del investigador Anxo Biasi describe como un «proceso estocástico», es decir, un comportamiento que requiere una fuerza externa aleatoria para manifestarse en el modelo matemático.

El gato no elige hacerlo. Simplemente, su sistema requiere una inyección de energía que lo empuja a desplazarse entre los puntos de equilibrio de su entorno. Entre algunas de las causas, podrían estar las siguientes razones:

  • El encierro en una habitación o casa genera una acumulación de tensión que explota en estos zoomies.
  • Sobreestimulación ambiental, como un simple cambio en los muebles o un juguete nuevo. Estas acciones pueden disparar su reacción innata.
  • A diferencia de los perros, los felinos poseen un mecanismo de amortiguación interna más fuerte (damping). Esto implica que necesitan impulsos muy potentes para activarse, lo que explica por qué pasan de la calma total a la carrera desenfrenada en tan solo segundos segundos.

La ciencia detrás de las carreras sin razón de los gatos

Esa manía de los gatos por correr por los pasillos cuando todos duermen tiene una explicación en la dinámica de partículas. El trabajo publicado por la Universidad de París utiliza ecuaciones de movimiento para demostrar que los gatos suelen quedarse cerca de las personas por puro vínculo afectivo, pero los zoomies rompen esa estabilidad.

Durante estos episodios, el animal ignora los «pozos de potencial» y se lanza a una trayectoria que la ciencia animal define mediante el uso de ruido blanco en sus modelos de cálculo. Según explican, es curioso ver cómo la masa del animal influye en este motivo de huida.

Los gatitos jóvenes, al tener menor masa, reaccionan con mucha más frecuencia a cualquier estímulo, mientras que un ejemplar adulto o con sobrepeso necesita una cantidad de energía cinética mucho mayor para iniciar la carrera. Por eso, ver a un gato mayor en pleno FRAP es menos habitual, ya que su coeficiente de fricción crece con el peso y el cansancio aparece de forma prematura.

¿Cuándo deja de ser normal este comportamiento?

En la mayoría de los casos, estas carreras son señal de un animal saludable y feliz. No obstante, si el patrón cambia de forma brusca, conviene prestar atención y ver si es necesaria una consulta con un especialista.

Si un gato que antes era tranquilo comienza a correr con una frecuencia inusual, podría existir un problema de salud latente. El estrés, el hipertiroidismo o incluso irritaciones cutáneas pueden manifestarse a través de esta hiperactividad.

Si el comportamiento no deriva en daños materiales o lesiones para el animal, lo mejor es dejar que el FRAP siga su curso, incluso cuando ocurren en mitad de la noche o en el pasillo de casa.

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