Emotivo encuentro en Mallorca: los guardias que escoltaron a una mujer a punto de dar a luz conocen a Víctor
La madre del bebé se puso de parto el día de Nochebuena y los agentes tuvieron que abrir camino de urgencia

Hay servicios que marcan para siempre. No por su peligrosidad ni por su complejidad operativa, sino por la vida que llevan consigo. Eso es lo que vivieron varios agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Mallorca cuando, en plena mañana de Nochebuena, escoltaron a una mujer cuyo parto se desencadenó de forma repentina durante el trayecto hacia el Hospital de Inca.
Todo ocurrió el 24 de diciembre, tal y como les adelantó en exclusiva OKBALEARES. Una patrulla de seguridad ciudadana realizaba un punto de verificación en una salida de la carretera MA-13, próxima a Alcudia, cuando dio el alto a un vehículo en el que viajaba una pareja. En cuestión de segundos, los agentes comprendieron la gravedad de la situación: la mujer estaba a punto de dar a luz.
Con rapidez y serenidad, se activó la coordinación con la Central Operativa de Servicios, que movilizó a una pareja de motoristas de la Agrupación de Tráfico que se encontraba en las inmediaciones. La prioridad era clara, abrir paso entre el tráfico y garantizar un traslado seguro y urgente hasta el hospital.
Durante más de 20 kilómetros, las motocicletas escoltaron al vehículo con los sistemas luminosos y acústicos activados, reduciendo al máximo el tiempo de desplazamiento mientras el centro hospitalario era alertado de lo que estaba ocurriendo.
A la llegada al hospital, el equipo médico ya esperaba. Sin embargo, la rapidez de los acontecimientos fue tal que el parto se produjo en el propio vehículo, justo antes de que la madre pudiera ser trasladada al interior del centro sanitario. Entre nervios, profesionalidad y esperanza, nació Víctor, un bebé que llegó al mundo en un contexto tan inesperado como emotivo.
La pasada semana tuvo lugar el esperado reencuentro en dependencias de la Guardia Civil en Alcudia. Esta vez no hubo sirenas ni urgencias, solo sonrisas y abrazos. Los agentes pudieron conocer al pequeño Víctor y compartir un momento muy especial con sus padres. En representación del Cuerpo, le hicieron entrega de varios obsequios en un gesto sencillo, pero cargado de simbolismo.
Para los guardias civiles, acostumbrados a intervenir en situaciones límite, aquel encuentro fue diferente. Porque más allá del deber, pudieron comprobar que su rápida actuación contribuyó a que una nueva vida comenzara su camino de la forma más segura posible. Una historia que demuestra que, detrás del uniforme, también hay emoción, compromiso y una profunda vocación de servicio.