Cuerpo Nacional de Policía

La destitución del policía del ariete revela una orden policial para evitar entrar en domicilios

El subinspector denuncia en un escrito haber sido expulsado de su unidad porque su última actuación “no ha gustado”

El policía decidió entrar en la casa de un hombre que había echado a la calle a una mujer a golpes después de haberla agredido quedándose con sus pertenencias

OKDIARIO ha tenido acceso a los wasaps que su jefe había mandado a él y a sus compañeros prohibiendo ese tipo de intervenciones

Los jueces rechazan ver los vídeos de los policías que entraron en una fiesta ilegal con un ariete

Los policías que entraron en un piso con un ariete en pandemia: «Nos van a juzgar por cumplir la Ley»

Policía ariete
Policía ariete

El pasado 27 de enero, a las 6 de la mañana, una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía patrullaba por la calle Albarracín de Madrid cuando se encontraron con una escena terrible. Una mujer pedía ayuda a gritos en mitad de la calle. Según ella misma les contó minutos antes se encontraba manteniendo relaciones sexuales voluntarias con su expareja cuando de súbito esta tomó una actitud violenta contra ella hasta sacarla a golpes de la casa en la que ambos estaban. La mujer estaba sola y magullada en la calle y dentro de la casa, su presunto agresor con todas las pertenecías de la víctima, incluidas las llaves de su casa, sus teléfonos, documentación y dinero. Los agentes decidieron entrar en la casa para detener al hombre y recuperar los efectos de la mujer. Una semana después de estos hechos el subinspector al mando de este operativo, el mismo policía que echó abajo la puerta de una fiesta con un ariete en Madrid, ha sido cesado fulminantemente porque lo que hizo, según él menciona en la documentación obtenida por este periódico y palabras de su superior, “no ha gustado”.

Vaya por delante que la jerarquía policial implica que un agente pueda ser cesado o trasladado de unidad por parte de un superior, pero se espera algo más que un “no ha gustado” para motivar esa decisión. Tal vez el problema de este asunto no sea tanto la actuación del día 27 de enero como una orden, más bien una instrucción, que se implantó desde hace semanas en el Cuerpo Nacional de Policía y que el jefe del agente cesado les había comunicado a sus hombres a través de wasap. OKDIARIO ha tenido acceso a estos mensajes, en los que el policía al mando les dice a sus hombres, literalmente: “Me da igual quien entre. Si tiene que ser UPR, UIOP o los GEOS. GGAC no (la unidad a la que pertenecía el agente cesado) Se pide negociador, y se hace lo que se tenga que hacer. No entramos”.

Y esta orden, ¿de dónde viene? La norma es clara: a un domicilio se entra por la fuerza y sin autorización judicial si se está cometiendo un delito flagrante. Por muy claro que parezca este axioma deja zonas grises. Este policía, el cesado, es el mismo que se enfrentará a un juicio en breve por haber entrado en un domicilio usando un ariete para detener el trascurso de una fiesta ilegal en pandemia tras haber pasado media hora llamando a la puerta de la casa para pedir la identificación de los asistentes. Aquella actuación y su posterior publicidad no sentó nada bien en el seno del Ministerio del Interior.

Sin embargo, el quid de la cuestión en esta historia viene de un altercado concreto en Vallecas, cuando un hombre armado con un cuchillo trató de apuñalar a tres agentes. Desde entonces, el superior del policía cesado ordenó que nadie de su grupo entrara en una casa si su integridad o la de otra persona peligraba al hacerlo. ¿Fue ese el escenario que el policía del ariete y su compañero se encontraron aquella madrugada en Madrid? El policía del ariete explica en una minuta a la que ha tenido acceso OKDIARIO que no, que la mujer estaba a salvo y que el hombre que había dentro de la casa no suponía un peligro para los agentes, quienes recuerdan haber tomado las medidas de autoprotección necesarias. De hecho, la dilación en la decisión de entrar, el sospechoso sabía que la mujer a la que había pegado alertaría a alguien, hizo que el hombre escapara. Fue el propio subinspector al que ahora han cesado quien pidió que un vehículo policial camuflado aguardara a su regreso y esa decisión fue lo que le permitió detener al agresor.

Fuentes oficiales de la Policía defienden la decisión de cesar al agente y creen innecesario que entrara a la casa, eso sí, desconocen de dónde salió algo que chirría en esta historia: cesado porque “no ha gustado” una actuación. ¿A quién? Otras fuentes consultadas por este periódico son taxativas: las actuaciones policiales son correctas o no, ni gustan ni disgustan.

El agente asegura en su escrito haber sentido una gran decepción por tener que abandonar así un grupo de trabajo en el que ha pasado 10 años de su carrera profesional. En el Cuerpo hay quien asegura que su forma de entender la labor policial iba a traerle problemas antes o después, sin embargo, y hay que contarlo todo, este periódico tiene en su poder casi 80 minutas presentadas por otros tantos agentes manifestando su disconformidad con el cese de un agente al que ellos mismos consideran en sus escritos presentados en los que ponen sus nombres y números de placa “un líder y un jefe ejemplar”.

Si la desobediencia de una orden por parte de este policía, el exceso de celo en el empleo de su labor  o cuentas pendientes, como el famoso vídeo del ariete, son algunos de los motivos que hay detrás de este cese sería urgente que se aclarara, porque cualquiera de esos motivos sería más asumible que un lacónico y misterioso “no ha gustado”.

Lo último en España

Últimas noticias