GUERRA A LA CARNE

Garzón negocia con los ecologistas reducir las granjas a un máximo de 180 vacas en tres años

Alberto Garzón
El ministro de Consumo, Alberto Garzón.

Alberto Garzón tiene un plan para la ganadería y las granjas. Un plan que puede producir una fuerte reducción del número de cabezas por la imposibilidad literal de afrontar las nuevas exigencias. El plan que negocia el ministro de Comercio con los ecologistas sin contar con Luis Planas busca dejar la capacidad máxima de las granjas de vacas en 180 cabezas. Además, la reconversión se debería afrontar en un tiempo récord de tres años y afectaría a todas las granjas ya implantadas. Habría ayudas económicas, pero el resultado final es obvio: la desaparición de infinidad de explotaciones ganaderas españolas.

Alberto Garzón ha negociado ya el futuro de la ganadería y las granjas con Greenpeace. Y la perspectiva es una fuerte reducción de las granjas españolas. Las bases principales de esa negociación se centran en establecer una capacidad productiva máxima de 180 UGM (unidades de ganado mayor). Una vaca de dos años es considerada como una UGM. Y en el documento de los ecologistas no se oculta, además, que el objetivo es un «modelo de futuro» de “pequeñas y medianas explotaciones familiares” con un segundo fin: “suministrar un necesario y fundamental bajo consumo de alimentos de origen animal”. Por eso el texto de Greenpeace, trasladado ya al Gobierno, afirma que no se puede permitir “una capacidad mayor que ésta”.

El plan, que ha sido ya defendido por Garzón, no oculta su deseo de aplicarse con “efectos retroactivos, esto es, que la normativa se aplique también a las explotaciones en funcionamiento”. La idea es garantizar un “período de reconversión y las ayudas necesarias para una transición justa”. Pero de cifras no se habla y, sin embargo, sí de años: sólo tres años de margen para aplicar un plan que haría saltar por los aires las bazas de explotación de las grandes y medianas granjas españolas.

El texto que negocian los ecologistas y Alberto Garzón sobre las granjas señala igualmente que “la capacidad máxima de cada explotación debe garantizar que en ningún momento se supera una carga ganadera de más de 1,5 UGM por hectárea a nivel provincial”. Y que “el sector en su conjunto debe lograr la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, amoniaco y nitrógeno en al menos un 50% para 2030”. Algo que, de nuevo, supone un golpe económico para las granjas, que se deberían adaptar.

Además, la misma propuesta confirma que «las explotaciones de producción y reproducción con una capacidad superior a 180 UGM deben iniciar un proceso de reconversión para adaptación a esta normativa y que debe estar concluido en el plazo máximo de tres años».

Esta es la gran batalla que late tras el ataque a la carne que ha presenciado toda España -y la prensa internacional- en el último mes. Porque el Gobierno de Pedro Sánchez diseñó el pasado año un borrador de norma de ordenación de las granjas de ganado de vacuno que incluía ya un fuerte ataque al sector. El texto pretendía recortar las granjas de vacas a un máximo de 850 unidades de ganado mayor, es decir, 1.400 terneros de cebo o 725 vacas de ordeño. Pero la norma permitía continuar a las actuales sin aplicar las nuevas exigencias. Y Garzón boicoteó la tramitación con sus declaraciones por parecerle podo dura la futura norma. Ahora se descubre el plan real de Garzón: uno negociado con Greenpeace, que pretende erradicar cualquier granja de más de 180 vacas.

La historia del ataque se ha convertido en una competición de falsedades. La parte socialista del Gobierno ha negado su intención de dar un golpe a la ganadería, cuando, lo cierto, es que sí preparaba ya un ataque a las grandes granjas, como ha publicado OKDIARIO.

Alberto Garzón, por su parte, sabía perfectamente lo que hacía al reventar la tramitación de esa norma con su entrevista al The Guardian. El PSOE conocía igualmente la oposición de Podemos a su golpe por parecerle poco duro. Y los ecologistas de Greenpeace habían llegado a remitir ya su texto con “aportaciones” a la Subdirección General de Producciones Ganaderas y Cinegéticas donde exigían que el recorte del tamaño de las granjas llegase hasta las 180 UGM (unidades de ganado mayor) y siempre que contasen con una carga ganadera (superficie pasable) de vaca y media por hectárea. Todo ello, en connivencia con Garzón y a espalda del ministro de Agricultura, Luis Planas.

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