Abascal ofrece a Olona volver a la política nacional si Vox entra en un Gobierno con el PP

Olona
Macarena Olona, durante la campaña en Andalucía.

La dirección de Vox ha ofrecido a Macarena Olona un puesto en la política nacional en el caso de que el partido entre en un Gobierno con el Partido Popular. Olona -que renunció como secretaria general de Vox en el Congreso de los Diputados para ser candidata a las elecciones del 19J- vería cumplido así su deseo de regresar a la capital, ocupando de nuevo un cargo de mayor visibilidad que sus limitadas funciones en Andalucía.

Como ha publicado este periódico, el futuro político inmediato de la dirigente está, hoy por hoy, en esa comunidad, pese a que ella ha venido presionando para asumir alguna responsabilidad que le permitiese regresar a Madrid.

Tras los comicios andaluces, en los que Vox firmó un amargo resultado -14 diputados-, Olona ha mantenido que su intención era quedarse para estar al frente de su fuerza política en el Parlamento, aunque sin cerrar la puerta a la política nacional. De hecho, en su primera rueda de prensa tras las elecciones, preguntada por la posibilidad de que Abascal la reclamase en un futuro, ya avisó que ella es «hija de Dios» y no puede conocer los «designios que hay por delante».

La cúpula de Vox no contempla, en cambio, su retorno inminente. En primer lugar, porque entiende que un movimiento de estas características supondría un golpe letal de cara a sus votantes en un momento delicado, toda vez que el propio Abascal prometió que el partido «cumple» y que su candidata permanecería en Andalucía. Olona aún conserva su acta como diputada en el Congreso, pero es una situación coyuntural, ya que está previsto que renuncie este mismo viernes. Que sea elegida senadora por designación autonómica, como se ha especulado, es una opción zanjada.

De hecho, Olona ya ha arrancado su trabajo parlamentario. Este miércoles, con una reunión con su grupo -al que se ha referido como su «familia»- en la que se han repartido los cargos para la nueva legislatura. Ella, como era previsible, asumirá la portavocía. El encuentro ha servido para perfilar ya las líneas maestras de la oposición y, como primera declaración de intenciones, ha visitado la Oficina Andaluza contra el Fraude y la Corrupción en el Parlamento andaluz. Después, ante los medios, ha afirmado que Vox se centrará «en los problemas reales de la gente» y, por ello, ha ofrecido «mano tendida» al presidente de la Junta para llegar a acuerdos, siempre y cuando, ha advertido, que no se comporte de forma «arrogante» con el «cheque en blanco» que le han dado los andaluces con la mayoría absoluta.

Santiago Abascal y Macarena Olona

Las elecciones andaluzas han dejado a Vox en una situación delicada. Por un lado, porque ponen en cuestión su estrategia de colocar al frente de las listas a un primer espada, aún a riesgo de perder visibilidad nacional. La designación de Olona generó amplios debates, y no por su valía, sino por dejar descabezado el Congreso en un momento decisivo de la oposición a Pedro Sánchez. Con una proyección fuera de duda- especialmente por sus encendidos debates dialécticos en el Parlamento- Vox tenía además el precedente de Castilla y León, donde un candidato prácticamente desconocido, Juan García-Gallardo, se convirtió en vicepresidente sin grandes aspavientos. El resultado ha acabado dando la razón a quienes creían que la marca es suficiente para capitalizar el voto sin sacrificar activos.

Además, por primera vez, Vox ve cómo parte de su electorado se siente seducido por el PP. El partido planteó la campaña andaluza con una evidente perspectiva nacional, un escalón más de cara a las generales. No sólo aspiraba a ser determinante en la Junta, también a consolidar sus expectativas frente a un PP renovado. Pero esas expectativas quedaron pronto desinfladas por la apabullante mayoría absoluta de Juanma Moreno, y el partido desplazado a una posición prácticamente irrelevante.

Tras varios años de crecimiento sin obstáculos, los de Abascal afrontan ahora una seria reflexión sobre su expansión nacional. Serán unos meses decisivos, con el PP al alza y el temor evidente de quedar relegados en unas nacionales. Hasta el momento, la formación presumía de tener la mayor fidelidad entre sus votantes, con cuotas superiores al 85%. Ahora, tendrá que redefinir su estrategia mientras los populares arrasan en el voto del centroderecha y absorben otra vez a buena parte de su antiguo electorado. El último sondeo de Data10 para OKDIARIO refleja ese trasvase: el PP logra una indiscutible victoria, con 132 diputados, y Abascal ya pierde 24 en favor de Feijóo.

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