Pide la mayor indemnización de la historia

Orcel asegura tener grabado a un alto cargo de Santander diciendo que no pierden un juicio en España

Banco Santander Andrea Orcel
Banco Santander Andrea Orcel

Andrea Orcel, el consejero delegado que fichó Banco Santander en 2018 y de cuya contratación desistió antes de su incorporación, dice que tiene una bomba preparada de cara al juicio que le enfrenta a la entidad y que debía haberse celebrado este miércoles (fue aplazado por un caso de covid al 7 de abril): Orcel afirma tener una grabación en la que un alto directivo del banco asegura que «Santander nunca pierde un juicio en España», según fuentes conocedoras de la situación.

Como es sabido, Orcel grabó sus conversaciones con Ana Botín y varios directivos de Santander (el secretario general, Jaime Pérez Renovales, o Javier García Carranza, director general adjunto) tras la marcha atrás del banco en su contratación. En ese momento, ambas partes negociaron sin éxito una compensación que evitara acabar en los tribunales. El banquero italiano incluyó la transcripción de muchas de ellas en la demanda presentada en julio de 2019 y cuyo juicio se celebrará tras la cuarentena del titular del Juzgado de Primera Instancia número 46 de Madrid.

Pero en esas grabaciones no se incluía una más en la que este alto directivo responde a la amenaza de Orcel de demandar al banco con el argumento de que Santander no va a perder un juicio en España, según asegura Orcel a las fuentes citadas. Esta grabación ha salido a colación en la nueva propuesta que ha planteado el banquero estrella a Santander tras su nombramiento como consejero delegado de Unicredit y en la que rebaja sus pretensiones de indemnización de 112 a 56 millones, como adelantó OKDIARIO.

Sin embargo, la utilización de esta grabación como argumento negociador no ha tenido el efecto esperado, ya que Ana Botín ha rechazado volver a hablar con Orcel y ha preferido seguir adelante con el juicio pese a las presiones del BCE en contra, como también ha informado este medio. El banco considera tan disparatado pagar 112 como 56 millones. Tras esto, la cuestión es si Orcel rebajará aún más su solicitud hasta un nivel aceptable por el banco, ya que el aplazamiento juega en su contra: la junta de accionistas de Unicredit que debe ratificar su nombramiento como CEO está convocada para el 15 de abril. Y el BCE no quiere que este caso provoque un enfrentamiento entre dos de los mayores bancos bajo su supervisión.

Si Orcel no rebaja su demanda y no se alcanza un acuerdo de última hora, el italiano intentará utilizar la grabación en el acto del juicio. Y será el juez quien decida si permite a sus abogados presentarla dentro de las pruebas para sostener su demanda.

Los argumentos de Santander y de Orcel

La rebaja de pretensiones de Orcel deriva de su nombramiento como consejero delegado del italiano Unicredit, con el que recupera el poder adquisitivo perdido y tiene más difícil justificar los daños y perjuicios que incluye en su reclamación. El banquero italiano siempre ha asegurado que el fichaje frustrado por Santander ponía fin a su carrera, ya que no podría ser contratado por otro banco, cosa que ahora ha quedado desmentida.

Ante esta situación, se especuló con una retirada de la demanda o una rebaja de la cuantía reclamada, que es lo que finalmente ha hecho. Sin embargo, Ana Botín no ha querido negociar, puesto que la postura del banco es que no debe indemnizar a Orcel con ninguna cantidad. Esta actitud se basa en que el nombramiento de Orcel no llegó a hacerse efectivo ya que no recibió ni el nihil obstat del BCE (que debe examinar la idoneidad de los altos cargos de la banca europea) ni la aprobación de la junta de accionistas del banco, ambos preceptivos para su incorporación.

El quid de la cuestión es que Santander considera que la carta-oferta con la que Orcel abandonó el banco suizo UBS para fichar por el español no era un contrato formal y que Orcel incumplió su compromiso de negociar con UBS para que le pagara una parte del bonus de más de 50 millones al que debía renunciar con este fichaje.

Por el contrario, el italiano considera que la carta-oferta tiene valor contractual y, por eso, sostiene que el banco español incurrió en incumplimiento de contrato, por lo que debe indemnizarle. Los citados 112 millones que reclama Orcel incluyen el bonus perdido de UBS, una prima de fichaje de 17 millones prometida por Santander, los 10 millones anuales que iba a cobrar en el banco español y que ha dejado de percibir durante más de dos años, y una indemnización por daños y perjuicios al considerar que su carrera se acababa con 55 años, algo que queda descartado con su incorporación a Unicredit.

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